Creen tapar el sol con un dedo, y aun así se llaman medios PDF Imprimir E-Mail
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
Por David Vélez Gómez - Estudiante Com. Audiovisual, U de M Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla

 

A nuestro país hace mucho que el cable llegó, recuerdo que la mal llamada

jero-lvarez

Parabólica  apareció en la vida de mi generación al mismo tiempo que llegó mi Atari 2600 de botón rojo, fue por la época que alguna senadora regaló el espacio de la órbita geoestacionaria al mundo. De repente ver al gordo Benjumea para esperar por Mazinger Z no era una obligación, ya no debía tragarme un Te quiero pecas, porque no había nada más que ver.

El mundo se abrió como las hojas de un libro, y las masas de los llamados por un humorista Generación X , fueron las primeras en recorrer esas inexploradas tierras, fuimos los primeros, pero no los últimos, y mientras los adultos de los poderosos canales ignoraban a nuestro infinito mundo, y vivían ajenos a esto, nosotros forjábamos un nuevo camino, y otros más visionarios miraban desafiantes a los canales nacionales.

La pequeña empresa se convirtió en nuestro héroe, al igual que las juntas de las unidades residenciales, ellos vieron ese potencial: "los pelaos joden menos clavaos al televisor"  así cada vez más y más antenas tipo plato aparecieron por los sectores residenciales.  Y ¿qué hacían los canales?, tal vez desde su monte olimpo bien criollo al lado de sus mozas no musas vieron como el paisaje cambiaba, pero a unas medidas de raiting insignificantes. Eso no les preocupaba mientras tuvieran el noticiero bien alto, y una que otra novela, no la vieron venir.  "Qué van a poder los peruanos con nosotros", pero luego ya no eran sólo los peruanos, las señales de otros países comenzaron a llegar.

Y  en algún momento alguien pensó que si se importaba una ideíta muy linda llamada televisión por cable se hacía el negocio; y claro ya no era cuestión de antenas en las unidades, ya era una cajita en cada televisor, y aun así los dioses del Olimpo no les importó, siempre y cuando ellos también vinieran en ese cable, lo que no sabían era que ya no era sólo mi generación la que no les veía, ya eran nuestros hermanos menores, educados en nuestro mundo de múltiples señales los que nos seguían en el camino de la televisión global.

Las cadenas de TV del país nunca han podido pensar internacional sino para copiar, con la aparición de la Internet con ese MODEM, con ese sonido particular el mundo se abrió aún más. Pero desde que el noticiero marque raiting y estas tres novelitas peguen, con eso tenemos. Nadie pensaba en las generaciones jóvenes, muy pocos eran los programas pensados en éstas y menos los que eran exitosos. ¿A dónde se fueron los pelaos? Nadie se preguntó, "con una cosa bien volada llamada OKIDOKY los embelesamos y listo" pero muy pocos eran los que caían en esas trampas tan básicas, nuestro ojo y gusto habían madurado a un nivel que se tardarían años en alcanzar, ¿cómo comparar a un Coco de cincuenta años haciéndose pasar por un joven de 15, cuando a la vuelta del canal teníamos el show de XUXA o las Nubecinas?

Pero desde que el noticiero del medio día marque bien y el de la noche sea mejor y que con Gaviota nos robemos el público de Caracol tenemos.

Ahora otros vieron el negocio, muchos titanes se pelearon por ese cable, pero el monstruo más grande se ganó esa presa, entonces como una gran araña el antiguo E.E.PP.M  cableó la cuidad y aparecieron más canales aún, ya no había antenas, ni cajas, sólo un diminuto cable con el peso del mundo dentro de sí.

Ahora nosotros los pioneros de este viaje somos muy diferentes, entramos en el

hector-gomis

raiting y somos un público con poder adquisitivo, pero somos la peor pesadilla de los canales: muchos, sino la mayoría, tenemos más visión que ellos, de repente ese Monte Olimpo se ve tan pobre de vegetación, poco le queda de belleza, y cuando los dioses de ese parnaso vieron que les estaban construyendo un edificio al lado sí comenzaron a moverse.   Ya no sólo es que el noticiero marque bien, ni que las novelitas se exporten al exterior, ya no es que los peruanos no pueden con nosotros, se dieron cuenta que están en un mar y no tienen un barco sino una lanchita, y que hay más de un trasatlántico que los puede hundir.

Y ¿qué están haciendo? Pues chapoteando a veces con éxito a veces sin él. Tratan de remar como mejor saben reencauchando o copiando. Miles de realities, cómprese un guión barato y vuélvalo a hacer con actores de acá. Con eso han sobrevivido agotando las últimas reservas de impulso que les quedan, pegándose de la última generación antes de enfrentarse a la nuestra, embelesando a nuestras madres y miles de amas de casa para sobrevivir por share. Tratando de encantarnos con alguno que otro intento patético, pero esos chapuzones dejan de ser efectivos a la cuarta temporada de un Factor X que ya hasta a las mamás les sabe rancio. ¿Qué pasará cuando nosotros y nuestras generaciones sucesoras seamos la ama de casa? ¿Con qué nos atraerán?, falta camino para eso, pero ¿qué as podrán sacar de la manga? Si lo que saben hacer es copiar, y nosotros y quienes nos siguen en el camino del cable ya hemos visto lo original, el resultado está en la vil copia de LOST con un tal vuelo no sé qué numero.

No han podido y al parecer no van a poder, y si los canales nacionales tienen un botecito en este océano los canales regionales sí están en zozobra: miran el mundo desde una pequeña burbujita burocrática, se pegan del ama de casa como las pulgas al perro; con pasar un partido que otro dicen que tienen, o sino esperan una feria de la ciudad para marcar como quisieran el resto del año; les da miedo ir por el público entrenado para ver cable, no saben cómo encantarle, cómo engancharle; despreciaron siempre el cable, se dejaron engañar porque su canal también estaba en ese cablecito, nunca miraron la competencia real, y ahora pagan el precio, el salto generacional cada vez esta más pronto y se marca día a día en el raiting de los canales de cable como los pasos de un animal grande, pronto ya no habrá más amas de casa a las cuales hablarles, y sólo quedará nuestra generación, y aun así no nos enfrentan, no nos entretienen, deciden ignorarnos o pensar en imaginarios que somos de una forma, pero sin un estudio de fondo.

Siguen encerrados en pequeñas burbujas esperando que el aire del ama de casa nunca se extinga, pero en el fondo saben que somos lo que les queda, los que les sigue, su única opción...para nosotros los canales no son única opción, sólo un número en un televisor que puede ser cambiado tan fácilmente como mover un dedo, ¿quiénes son los dioses de la televisión ahora?

                                                                                                                                         
 

 


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