|
Por: Karina Vélez Gómez - Periodista El Grifo -
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
Contrario a
lo que muchos piensan, los dedos de las manos poseen memoria. Por sí solos,
saben dónde tocar cómo tocar y lo más importante de todo cómo llamar por
teléfono sin que los ojos vean el teclado, ése,
el dedo índice digita con velocidad el número que tantas veces ha
marcado, ese número que para podérselo dar a alguien debes tomar el teléfono y
pensar qué marcaría el dedo.
Luego del
marcado instantáneo, colocas sobre tu oreja el auricular, escuchas el tono en
espera, ese tuuuu.. tuuuuu una, dos, tres veces miras el reloj y supones que
debe haber mucha gente esperando en la línea, pero aún así cuelgas y vuelves a
intentarlo nuevamente; regresa ese tono angustiador, lento, depresivo y de repente tu rostro cambia cuando
contestan finalmente.
El discurso
sale al natural, unos cuantos datos, unas pocas preguntas y esperas de 30 a 45 minutos al muchacho
que viene en moto con un ajustado itinerario. Así funciona el mundo del
domicilio, tan fácil, tan rápido, que se ha convertido con los años en una
deliciosa costumbre del fin de semana, cuando las amas de casa deciden voltear
las ollas en señal de protesta. Cajas de comida, mercados completos, lavadoras,
técnicos, tintas, hasta mujeres y
hombres de compañía llegan a la puerta de tu casa para cumplir tu antojo, tu
necesidad, tu urgencia.
El servicio
a domicilio, no posee un origen certero, pero las razones que llevaron a su creación se basan sin duda en
el tiempo. En el caso antioqueño es
reconocida la figura del encomendero, antiguamente casi todas las familias
tuvieron alguien encargado de hacer los mandados de un hogar, las labores
podían ir desde entregar una carta, comprar la leche, traer la carne, o ir a
averiguar algo para la patrona, este papel también era realizado por una
persona de la familia, el hermano mayor que manda al menor, o en muchos casos
los mandados los realizaba en tío o la tía que no tenían empleo y por el favor
les daban una propinita.
Pero en un
mundo tan agitado donde escasamente tenemos tiempo para vernos en el espejo, el
servicio a domicilio ha sido de las mejores cosas que nos ha podido ocurrir,
como lo dice Fiona Maria Monsalve, una señora de voz quebrada, de manos llenas de
pequeñas pecas y de ojos verdes brillantes. Ella es usuaria del servicio a
domicilio de la carnicería CARDISO, ubicada en Belén, en ese barrio con
ambiente de pueblo donde aún se respira a tomate fresco cerca al inmenso
imperio de almacenes Carulla.
Cada ocho
días le envían la carne a la casa y sus hijos se encargan de pagar luego la
cuenta, en la carnicería ya la conocen bien, saben que Doña Fiona gusta de la carne sin gorditos, bien
tasajeada y preferiblemente que sea solomito, eso sí, que llegue a las 11:30 de
la mañana.
Los
servicios a domicilio de la Ciudad
abarcan de todo, se envían las cosas en
|
------------------------------------------------------
|
lo que sea, y para dónde sea.
Alejándome un poco de lo usual busqué en el directorio página por página lo que
se ofrecía, me topé con cosas interesantes, tanto que dude en llamar, no por
miedo o pena, sino que no sabía exactamente qué era lo que iba a preguntar.
Tomé el
teléfono a eso de las 2:00 de la tarde y llamé a un lugar
especializado en damas de compañía a domicilio, ubicado en la sección de
masajistas. Con una voz muy sensual contestó una mujer: "Buenas tardes Luna
Lunera en qué puedo servirle".
Le expliqué
a la señorita Juliet como dijo llamarse que estaba haciendo un trabajo y que
deseaba preguntar algunas cosas, me pidió que esperara, se alejó del teléfono y
con un vago intento de tapar la bocina gritó a todo pulmón, "Oiga, dígale a don
Elkin que una niña de la Pontificia Bolivariana que lo necesita para preguntarle
no sé qué cosa", se escuchó una risa, luego un silencio, tras unos segundos
atendió una voz gruesa, de aquellas que relacionas con un tipo barrigón y pelo en pecho (nada agradable el gráfico que
me hice) pero muy cordialmente le conté mis inquietudes, se presentó como Elkin Taborda, administrador del lugar desde hace 14 años,
pero apenas desde hace cinco sus servicios los empezaron a realizar a
domicilio, asegura tener las niñas más lindas de la Ciudad, en su mayoría
chicas universitarias de la EAFIT,
y la Pontificia,
por eso le ha ido bien, el servicio no necesariamente incluye sexo, las niñas
también pueden ser invitadas a fiestas, o son contratadas para mostrarle
Medellín a un foráneo.
¿Cómo se
pide este servicio? Simple, tomas el teléfono, describes a la persona que
quieres, eso sí, confirman tus datos, casi todos estos encuentros se dan en los
mejores hoteles de la Ciudad,
entonces llaman, confirman si de verdad eres quien dices ser, y en un rato está
llegando la niña a la puerta de tu habitación. El valor: $150.000 la hora, por eso este servicio es
tan exclusivo y por eso sus clientes son siempre los mismos. Elkin dice que en
los cinco años que llevan en los domicilios muy pocos clientes nuevos se le
apuntan, hay una gran lista de clientes regulares, y los nuevos por lo general
son personas de otras ciudades que vienen a congresos o negocios "muchos son
todos unos doctores, pues, doctores de verdad, médicos"; Elkin les exigen todos
sus empleados los exámenes que comprueben que están limpios, "el que no lo esté,
no trabaja".
Elkin se asegura de muchas cosas antes de
enviar a una de sus chicas a un domicilio, primero que su chica no sea menor de
edad y que su cliente tampoco lo sea y uno se hace la pregunta lógica ¿cómo se asegura de eso? Para sorpresa mía
aquí entra en juego la tecnología y un personaje que vive en la clandestinidad
y creemos que sólo existe en las películas o en las series norteamericanas.
Existe un
hacker llamado "hechizo" y por
razones profesionales evitaré narrar la forma de contactarlo, el hecho es que
es un joven que no pasa de 18 años y que sus dedos tienen la suficiente memoria
y capacidad para confirmar los datos de una persona en lugares muy oficiales.
Cuando uno escucha este tipo de cosas es difícil creerlo, pero cuando me
arriesgué a comprobarlo comprando por la módica suma de $20.000 la confirmación
de una persona (que ya conocía) sólo para medir la calidad del servicio me
quedé sorprendida. El hecho es que este tipo de domicilio es particularmente
raro. Pero real.
Mi viaje por
las hojas amarillas continúa, entre esas pequeñas letras me doy cuenta que no
sólo los hombres son los afortunados en este tipo de servicio a domicilio
ubicado en la sección de "masajes", también se puede encontrar en la Ciudad hombres a domicilio,
jóvenes que por lo general son apuestos, con ganas de divertirse, y de pagar
sus estudios. Tiempo de la segunda llamada, la rutina del dedo índice se
repite, uno, dos y tres... contestan en Samsara, allí ofrecen los dos tipos de
acompañantes hombres y mujeres.
Durante los
últimos tres años los hombres llevan la delantera, fueron la verdad bastante
secos en hablar conmigo, me pasaron en total cinco personas, todas decían lo
mismo: "ya te paso con alguien quien te ayude" pero tuve la gran fortuna de
conversar al final con alguien agradable.
Era un
empleado, me dio la impresión que lo habían dejado solo y que estaba
terriblemente aburrido, se puso a conversar, me contó que tenía 23 años,
estudiaba ingeniería, desde hace un año trabaja como hombre de compañía, no le
ha ido mal, lo mejor para él era el pago y los paseos, porque por lo general
sale con señoras casadas que cuando el marido las deja, aprovecha y se va de
paseo con ellas, para el Retiro, a cine, a lugares lejanos, para que nadie sospeche,
no son señoras feas según él, y no siempre se tiene que acostar con ellas, sólo
conversar y escuchar mucho.
Finalmente
este chico de voz tranquila me pidió la dirección, no había comprendido mi
propósito, le dije que mi interés era académico, lanzó una sutil carcajada y me
recordó que estaba a la orden para cuando necesitara un tanto de compañía.
Luego de 40 minutos de charla, pensé en la cuenta telefónica, y pasé todo el
resto del día sorprendida por la oferta de su servicio, aunque era lo normal yo
llamé.
Indagando
sobre qué más cosas pueden llegar a la puerta de la casa encontré un servicio
aún más extravagante: Condones & licores, llamé tres veces de seguido, pero
no respondieron, cuando leí bien la
tarjeta me di cuenta que sólo atienden de noche. Llamando a la hora indicada me
respondieron con velocidad "en qué puedo servirle" resulta que esta empresa se dedica a ser "el
ángel de la rumba" como se llaman así mismos, se encargan de llevar buenas
cantidades de licor a un buen precio y condones.
Según el
señor que contestó, quien se negó a darme su nombre, dice que se especializan
más que todo en lo que con sus palabras denomino "fiestecitas grandecitas", es
decir una que otra orgía: ofrecen decoración, adecuación del lugar y otras
cosas. La segunda línea le sonaba constantemente... disculpándose dijo que tenía
que seguir trabajando, lástima, me colgó justo cuando me estaba contando algo
interesante.
El mundo del
domicilio es más amplio de lo que uno cree, va más allá de los 62 restaurantes
de comida oriental ubicados en la
Ciudad (o por lo menos registrados en la Páginas Amarillas).Luz
Drione es madre de cuatro hijos, dos de ellos están en el seminario por
decisión propia, vive en Bello y desde hace nueve años va de un lado a otro de
Medellín llena de maletas. Es una mujer que hace de todo, arregla las uñas,
hace masajes, limpieza facial, aplica nutriciones, depilaciones, corta y cepilla el cabello.
Trabajó
durante muchos años en un centro de estética, pero se retiró porque se cansó de
los abusos, comenzó a trabajar por su cuenta y le ha ido de maravillas,
recuerda especialmente uno de sus primeros domicilios, la llamó un hombre para hacerse las uñas, luego él le dijo que
si le podía depilar las piernas con cera, pero a la hora de depilarlo, se
desnudó completamente y le pidió que le
depilara su parte íntima con cera, ella le dijo nunca había realizado dicha
labor en tan delicado lugar masculino, el hombre lleno de ira la insultó y ella
empacó sus cosas y se fue.
 |
A diario
vemos a los chicos del domicilio, ya sea en la silenciosa bicicleta o en la
sonora moto que llevan por toda la
Ciudad carne, legumbres, pollos, cientos de cajas de arroz,
pizzas, ropa, medicina. Ellos van con sus inmensas tulas rompiendo las filas
del semáforo, vestidos a la "maldita sea" esperando que no llueva, llevando en
el menor tiempo posible lo que hay que llevar, para ganarse una propina y
volver por el ya familiar camino de regreso a la base, para cargar nuevamente y
regresar.
Contrario
a lo que muchos piensan, los dedos de las manos poseen memoria. Por sí solos
saben dónde tocar cómo tocar y lo más importante de todo cómo llamar por
teléfono. Digitan con velocidad el número que tantas veces han marcado, sólo
que en muchos casos más de lo que pensamos se piden por otros servicios que no son tan comunes. En esta Ciudad,
ahora mismo, una mujer se despide de sus hijos y sale a trabajar llena de
maletas para hacer algún tratamiento estético, ahora mismo en alguna parte de
esta Medellín una hermosa mujer con el
brillo fresco en sus labios toca una puerta tal vez ya conocida y dice algo
como: "Llegó tu domicilio".
Mariachis,
médicos, restaurantes, estilistas, masajistas, técnicos, fumigaciones,
modistos, juguetes sexuales, psicólogos, carpinteros, plomeros, lavadoras por
horas, libros, películas... Todo lo que necesitas, todo lo que se te antoje,
sólo toma el teléfono deja que tu dedo marque con velocidad, espera de 30 a 45 minutos y disfruta. Sea cual sea tu domicilio.
Add as favourites (26) | Cite este artículo en su sitio | Views: 1353
Powered by AkoComment Tweaked Special Edition v.1.4.6 AkoComment © Copyright 2004 by Arthur Konze - www.mamboportal.com All right reserved |