Sebastián Vallejo – Periodista
El Grifo –
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“A cuánto el Bom bom bum”, “a 500 mi amor”. “Cuánto vale
el Boston”, “150
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"Fumando espero"
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parcerito”, hace mala cara y deja ver una moneda de 100, no
digo nada, se busca en los bolsillos y paga y pide candela sin decir gracias y
por favor, pienso: qué tal que estuviera en el Parque Lleras donde debe costar
200 pesos este producto nocivo para la salud y sin embargo una de las empresas
más rentables del mundo. Pero seguro este malacaroso
por 50 pesos, perfecta descripción del “paisa” que cualquier producto o
servicio le parece caro y le pide rebaja, no es de frecuentar la zona de unas
cuadras arriba. La gente que acostumbra ir al Parque de El Poblado o mal
llamado Fundadores, es por decirlo de alguna manera, de corte alternativo y
poco tiene que ver con los clones de motilado inspirado en el punk, que a
propósito está de luto; o con las monas peliteñidas de senos y nalgas artificiales,
porque en la vida todo tiene nombre; parecen yeguas en exposición calificadas
por un sinnúmero de babosos jadeantes que levantan la paleta de 1 a 10, como si estuvieran de
jurados en una competencia de clavados.
Cuando volvió Dora le conté que
había vendido un Bom bom bum y varios cigarrillos, ella se rió, cobré la
golosina a 200 pesos más sin saber: “si o qué hay mucho chichipato que pide 50 pesos de rebaja”. Me mostró el permiso para
vender, por el que hace 8 días estaba preocupada, ahora sí puede hacerlo ciento
por ciento tranquila:
Dora María López. c.c. xxxxxx.
Asunto: Concepto-Informe de Inspección Ocular a Venta: Cra. 43b Nº 9 – 13
Parque El Poblado. En atención a su solicitud radicada en este despacho de
otorgarle autorización para ubicar una venta callejera según la referencia y,
luego de visita de inspección ocular realizada al sitio de la venta, se emite
el siguiente concepto: se constató que la venta funciona en el lugar de la
solicitud: de jueves a domingo de las 17 a las 24 horas. Tiene relativa antigüedad y
el sitio donde se ubica: el Parque Los Fundadores, en uno de sus costados,
permite la circulación peatonal, cumpliendo con los requisitos de ubicación del
decreto 327 … Por lo tanto el concepto es positivo y se autoriza…
Pasos
Inaugurales
La idea de estas letras no nació
sola, al segundo viernes de estar en compañía de La Mona, me dejó a la deriva con
su negocio y se fue a recorrer el Parque recogiendo botellas de cerveza; yo
estaba de bermudas y camisa pirata de Ronaldo, venía de jugar fútbol y pocas
fueron las personas que preguntaron si yo atendía. El primer viernes junto a La Mona, llegaba al Parque
después de cine gratuito y al aire libre en la estación San Antonio, me
encontré con un conocido que no era para quedarme conversando con él ni él
conmigo, uno no sabe en todo caso, eso sí es una verdad, una historia se esconde
en muchos lados. Compré un Lucky Strike y comencé a conversar con ella durante toda la noche y
primeros momentos de un nuevo día, no tenía la mínima intención de que esa
charla fuera el comienzo de este artículo.
A los 8 días la rutina fue la misma,
de cine para el Parque, unos Lucky, ella tinto y Boston y me deja de nuevo al
frente del negocio a pesar de que hay un “medio metro”, se supone es el esposo.
Otro viernes ella me confirma y además dice que no sirve “pa´ p@4Q m!3%=@”.
Cuando pedaleaba hacia mi casa, dos de la mañana, y ella se quedaba a esperar
el amanecer y seguir buscando como ganarse la “vida”, se me ocurrió, por qué no
hacer una nota al estilo de Cabeza de
Turco de Günter Wallraf o Ciego por
un Día y Un día con Paco de Juan
José Millas, y por qué no algo así como Un
día de Trabajo de Truman Capote, pero ellos todos manejan su estilo, uno lo
que tiene es mala ortografía no más, en todo caso aquí expongo.
Llego de nuevo al tal Parque Los
Fundadores, le comento a Dora la idea que se me ocurrió y le pido permiso para
que me deje atender solo toda esa noche, la intención era que le dijera al
marido para estar yo solo de verdad, no era que pensara que él estuviera
desconfiando de mí, más bien es que deben preferir atender a mirar pa´l techo.
Uno que otro cliente conoce a La Mona y la saluda, ella
conversa con la de los minutos que baja de vez en cuando al Parque, su sitio es
cerca de los semáforos; también se saluda con algunas de las otras personas que
se la rebuscan acá y en la Zona Rosa
más famosa de Medellín, su mejor amigo parece ser Jaime, persona con problemas
físicos que vende minutos en una bicicleta adaptada a su condición, pedalea con
las manos.
¿Vos sos el
dueño?
Esa noche que suplanté a La Mona, ella no estaba al lado
de su chaza cuando llegué, la esperaba junto al marido y no encontrábamos de
qué hablar; apareció el hijo menor que solía cuidar carros los viernes, ese día
tenía una chazita y la pinta, acompañado de una damita de su edad y estatura,
unos 12 años y un poco más de un metro, caminaba ofreciendo chicles y
cigarrillos: “Dígale a la cucha que
para la comida de mañana, que la trajo el mayor de 18”, con un aire de
responsabilidad por el hogar. Los panes que salieron por la ventana de un
carro, duros como una roca, terminaron en la boca de los gaminsitos y demás caseros:
La Mona no lo
pensaba dos veces cuando alguno le pedía, es más a uno le dijo que me dijera a
mí que le dé 500 para la gaseosa, y a otro que “güele sacol” le pide el favor que no le dé de eso al resto del
combo.
Comienzo a vender y del Bodegón del
Parque. “…en estas 4 esquinas…ni la voz
de nadie…”, a muchas personas no se les hace raro que esté de chazero, los
viernes pasados había estado un día de cortos, o sea de futbolista y otro de
sudadera, pero hoy sí estaba formalmente vestido, de pronto alguien sí
pregunta:
- ¿Quién atiende aquí? - conmigo al
frente.
-
A la orden.
- Media de Marlboro.
- No me grite - me dice otro
cliente.
- ¿Le doy una menta por los 50 que
le sobran? – “sí” dice aquél; “no, gracias”, dice uno distinto.
Más cigarrillos, uno que otro
chicle, Bom bom bum, una que pregunta por Chocolatudos, le digo que en la
licorera de la esquina deben vender, otro me dice que qué pena pero que si yo
sé quién vende perico, como no hay tienda de animales cerca y además no estoy
de acuerdo con los ignorantes que tienen animales enjaulados, le digo que le
pregunte a otro chazero, al que le da 10 mil pesos.
A La Mona le han ofrecido “camellar”, pero que por más
plata que dé eso, prefiere no arriesgar, elige ser casi una jíbara en su real
significado, como traducen las líricas de salsa, una campesina, y para este
caso una camelladora sin comillas.
Un cliente sí va al grano, “¿vos sos
el dueño?”, le digo que por hoy sí, le explico, sonríe y dice que súper, le
digo que no tengo de eso pero que si quiere Maní Moto, no gracias y lo compro
pa` mí. Otro cliente pregunta, también dice que chévere y que cuál es el
propósito, respondo que escribir, vuelve a preguntar lo de la intención, me da
como desespero quiero sólo vender, el propósito es contar historias, ahora me
dice que qué quiero descubrir, le contesto de nuevo con la palabra historias,
me pregunta que si me voy a quedar hasta el final y le digo que hoy creo que
sí, los otros viernes hasta las 2, 3 de la mañana he estado.
Hay momentos en que se vende de
seguido: en unos 5 minutos dos bombones compran bombones, otros no bombones
adquieren más cercanía al cáncer: un Green light, un vieja guardia pielrojita,
un Boston, medio de Green, paquete de Green, 4 Lucky; unos atienden el consejo
y se llevan la menta, mientras tomo nota sólo pienso en vender, miro a toda
persona que pasa cerca como tratando de hipnotizarla para que compre algo, pero
no pasa eso sino algo guache, y no es que sea pinchado o maneje la etiqueta,
pero hay detalles de detalles: un señor pide el plástico de empaque de las
cajas de cigarrillos para sacarse algo de la muela, y para acabar de completar
la banda sonora del parque: música pa´ aplanchar, eso es para oír no más cuando
tus amigas en una finca ya están muy entonadas.
Chaza de
lujo
Sobre un coche para bebé que no tiene
criatura sino una caja de Icopor, reposa la caja de madera denominada chaza
quien sabe cuándo, dónde, cómo y por quién, está acompañada de un diente de
ajo, el ángel San Ancargel y San Miguel. Es un oficio que aflora por todas las
ciudades, La Mona
lleva seis años en este Parque, el mismo punto, las mismas noches, los de
siempre: los del corredor al frente del Bodegón y Saldarriaga; los clientes
queridos como un joven adulto que llega y la saluda de pico y abrazo, deja la
moto parqueada cerca de la tiendita ambulante al lado de muchas otras de su
especie.
Llega el Tránsito y comienza a
llevarse motos mal parqueadas, le digo a La Mona que corramos la del parcero, “no pues que es
muy vacan con vos”, ella me había contado que el hombre le compraba algo y le
dejaba la devuelta o le pasaba 10 y hasta 20 lucas. El policía que maneja el camión pregunta para dónde llevan
esa moto, ella repelente responde que la está cuidando, como quien dice deje
trabajar tombo ¡”··$%.
El día que fui a tomar las fotos
para apoyar este artículo conocí a “Valija”, una niña de escasos 10 años que
terminó con la cámara en una mano sin dejar el sacol, tomando fotos alrededor
del Parque, un ejercicio súper vacano que espero publicar aquí.
La Mona y Valija me hicieron prometer que les
regalara algunas fotos, voy a extrañar esos viernes de poca conversación con
Dora, nos saludábamos, cómo va cada quien le preguntaba el uno al otro, ella
siempre quejándose que la situa está
dura y pues claro es que esa manera de trabajar, de fumar, de tomar tinto. Un
oficio que así se trabaje no más tres días de la semana, debe ser necesario
descansar los otros, pues eso de seguir derecho hasta el crepúsculo, mis
respetos, hay que tocar madera y dar gracias y aprovechar al máximo la
formación, y claro exigir al Estado que cumpla con la educación, el empleo y
más necesidades del pueblo.
La Mona continúa y continuará al frente de
una de las chazas más antiguas del Parque, los que pasan son los clientes, los
policías abusadores y los que dejan trabajar otro poquito, igual abusadores
desde otro punto de vista, quisiera ella tener otro trabajo, fue muy amable
siempre, creí iba a escribir esto para el mes de la mujer, pero queda bien para
el día de la madre, un homenaje más a todas aquellas que levantan hogares sin o
con la mínima compañía del hombre.
****
Nota: De todos lo viernes
existen fragmentos, uno de los últimos viernes no nos pudimos ver, ese día un
concierto de punk terminó en la demostración absurda de violencia desbordada y
el Parque fue cerrado, un lugar público obstruido, bello país. Los policías no
querían actos de violencia y optaron por echar a todo el que les pareciera a
ellos peligroso, con esa derechita paranoia que deben manejar. Y claro un tombo incitando a un punkero, y viceversa, ni cortos ni
perezosos, ni borrachos ni drogados que es lo mismo y tiene y no tiene que ver
porque existen buenos borrachos y buenos drogos,
aparte de los indígenas y otras personas que utilizan esto como ritual, se armó
una pelotera como dice mi mamá.
Resultado: un niño de excelente
comportamiento en casa y colegio, alguien a quien le gustaba el punk, muerto, y
así fuera un punkero de los que
termina dormido y borracho en la acera, nadie debe morir en hechos absurdos.
Quién responde, nadie, las cámaras del parque estaban malas, una de esas de
vaqueros que llaman, un policía le contaba a otro con un orgullo y una
ignorancia deplorable como había alcanzado a un mechudo para coronarle unos
bolillasos y patadas, me dieron ganas de decirle de todo, pero ya se sabe, que
me meten y me meten y me meten los dedos en la boca…
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