Por: Ricardo Ayala - Colaborador El Grifo-
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
El gasto burocrático del país es mayor que cualquier otra
inversión o destinación del presupuesto nacional. Aunque la noticia no es
nueva, sí ha causado sorpresa que del 2006 al 2007, haya bajado la destinación
porcentual al funcionamiento del gobierno de 49.1% a 48.6%. La preservación de nuestras tierras y de
nuestros productos agrícolas parece menos importante que el gasto burocrático.
Al mismo tiempo que el presupuesto nacional se ejecuta,
la ley de las
transferencias se aprueba mediocremente, el Plan de Desarrollo se
pupitrea a las tres de la mañana, y el Tratado de Libre Comercio con estados Unidos
(TLC) se enreda cada vez más por la parapolítica y la no extradición de
personajes como Mancuso o Jorge 40. Colombia sufre la desnutrición de los niños
en el Chocó, el crecimiento de la mendicidad, y las alzas de los alimentos de
primera necesidad por descuido en las políticas de agricultura.
La escasez de maíz es una muestra del descuido al que
está sometido el campo de Colombia. Era un problema anunciado, una situación
que había llevado al país a importar más del 50% del maíz que consume. Pero la
noticia acerca de la baja en el gasto público se tomó como otra cifra más para
alardear de la buena situación del país. Sin embargo, al estudiar
minuciosamente el proyecto de presupuesto general de la nación, la cantidad de
dinero que se va a usar en el 2007 es de 117.594 billones de pesos, es decir un
11.3% más de lo que se usó en el 2006. ¿Y el campo y la salud?
Es increíble que la cultura colombiana se base en el
maíz, legado de los indígenas, y que en este momento Canadá sea el que exporte
el producto a Colombia.
En el año anterior, el crecimiento económico fue de 6.38%,
por lo que se puede afirmar que el país gasta más de lo que crece. Y no lo
gasta en inversión social, las ganancias del crecimiento económico y de las
ventas de las entidades del Estado, no han servido sino para la reevaluación
del peso porque las políticas de subsidio para los agricultores siguen sin ser
modificadas. Aun peor, en el 2006, el gasto
funcionamiento fue de 51.868 billones, y para el 2007 se incrementó en
un 10.2%, o sea 5.278 billones de pesos, y todavía se pide a gritos ayuda al
sector privado, a la gente del común, y también internacional, para aliviar la
falta de alimentos a la que están sometidos los niños en diferentes zonas de
Colombia.
Estas cifras sólo causan asombro por su magnitud, pero
comparadas con las de inversión, pasan a ser parte de la explicación del porqué
Colombia es un país que no avanza en materia social. La inversión social del
país para el 2007, en donde está incluido el sector agrícola, quedó establecida
en 20.968 billones de pesos, 40.9% más que en el 2006, pero de ese dinero se va
a pagar el subsidio a los combustibles, el cual equivale a 2.930 billones, por
lo tanto la inversión real será del 21.2%, sólo 3.152 billones, de lo que
parece nada irá al sector del maíz porque hoy, el país, sobretodo los hogares
más pobres, atraviesa por esta crisis: Si la tonelada de maíz ha llegado al
precio record de un millón 200 mil pesos, y actualmente se necesitan con
urgencia 40 mil toneladas, la inversión que se tiene que hacer es de aproximadamente
48 mil millones de pesos, sólo hoy.
Esas 40 mil toneladas tienen que estar en el mercado
colombiano antes del 31 de julio de 2007 para controlar el alza en los precios
de los cereales. El Estado invierte más en sus gobernantes que en sí mismo,
invierte más en el manejo de un mal manejo, y al pueblo se le engaña con cifras
que no muestran la realidad. Los precios del maíz han variado de la siguiente
manera:
En Diciembre de 2006 la tonelada estaba en 600 mil pesos,
precio en el cual cerró. En Abril de 2007, cuatro meses más tarde, se encuentra
1.2 millones de pesos, un alza del 100%.
Aunque el maíz es tan sólo un ejemplo, en materia
económica tampoco se está pensando en futuro, como para decir que es una época
de recesión mientras se estabilizan ciertas cosas. Por ejemplo, lo que se
destinó para la deuda externa es 1.4% más de lo que se hizo para el año
anterior. Se van a pagar menos intereses y más amortización, pero el total es
el mismo (1.4%), lo cual es menos del porcentaje del Producto Interno Bruto que
se invirtió en el 2006. Con el crecimiento que tuvo el país estamos
disminuyendo en el avance económico internacional.
Afortunadamente el dólar está más barato y se puede
importar el maíz de Estados Unidos y Canadá a un mejor precio.
El país está en una grave emergencia de desabastecimiento
de este cereal lo cual se traduce en alzas en los precios del arroz, de las
arepas y las empanadas que a diario comen los colombianos.
No sólo son faltantes de inversión en la agricultura, hay
que preguntarse dónde está la plata y por qué no se ayuda al campo. El Producto
Interno Bruto (PIB) del país creció de tal manera que el presupuesto nacional
subió para este año en 11.3%, casi 12 billones de pesos, los cuales representan
un incremento en la inversión del PIB en el presupuesto nacional de sólo 1.1%.
Y, en cuanto al pago de la deuda externa, el porcentaje del PIB destinado a
cubrir ese deber, bajó de 12.5% a 11.8%, que aunque sean 0.5 billones más,
representa una economía débil que no ha crecido lo suficiente, y que ni
siquiera puede cubrir sus propias necesidades.
La solución para controlar la crisis de las alzas en los
alimentos, de la inflación, no está en medidas tibias que afectan el crédito de
los colombianos. Medidas como los encajes económicos sirven para que los bancos
presten menos plata, suban las tasas de interés, le nieguen créditos a los
pequeños y medianos empresarios, y le pongan restricciones a los pobres en la
forma de manejar su dinero. Hay que estudiar una medida seria que permita la
importación de alimentos baratos y ayudar a los campesinos a competir con
mejores precios sin que se mueran de hambre. Siempre los que terminan pagando
son los más pobres por culpa de las malas decisiones de los más ricos.
Es insólito lo que le pasa a
Colombia con un producto como el maíz, que fue el producto abundante que
encontraron los españoles en estas tierras hace más de 500 años. Por pura
desidia y la falta de una política de maíz el país no tiene suficiente para
atender el consumo interno y, de los cuatro millones de toneladas que consumen
los colombianos, dos millones de toneladas se tengan que importar al año, cifra
que ya se queda corta en sólo 8 meses de 2007.
Add as favourites (52) | Cite este artículo en su sitio | Views: 18680
Powered by AkoComment Tweaked Special Edition v.1.4.6 AkoComment © Copyright 2004 by Arthur Konze - www.mamboportal.com All right reserved |