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Por: Sebastián Vallejo - Grifiano -
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"Busquemos lo
prieto, voluntad dura, ideas claras, almas firmes. Hay en Colombia un pueblo
campesino capaz de manifestarse en nuevos mitos agradables como la granadilla y
las guayabas." Fernando González.
Como es de amplio conocimiento el conflicto
colombiano oculta tras escena un gigantesco problema de despojo, especialmente
de tierras que en cuentas superficiales, se acerca a los 10'000.000 de
hectáreas, tierras y territorios en los que campesinos, colonos comunidades afro
e indígenas, tenían sembradas sus esperanzas, un proyecto de vida y un factor
productivo para la familia y el país, afirma el Movimiento de Víctimas de
Crímenes de Estado.
Del 4 al 8 de septiembre el Colectivo de
Derechos Humanos Semillas de Libertad y el Movimiento Nacional de Víctimas de
Crímenes de Estado, realizaron la Sexta Jornada por los Derechos Humanos y contra la Impunidad. Carabobo,
Junín, La Alpujarra
y otros escenarios de Medellín fueron testigo de la voz de las familias y
amigos de las víctimas de aquellas balas amargas. Lástima que las personas sólo
reaccionamos cuando pasa algo que nos toca de manera directa.
Un minuto de silencio
Personas de todas las edades se detenían leían y
se quedaban pensando, rezando, o en silencio, muy pocos seguían su camino al
terminar el instante que dura leer un nombre, un oficio o profesión, una causa
de muerte, una fecha y un lugar, la gran mayoría de los peatones se quedaba un
tiempo más allá de la lectura, como simulando digerir el dolor con el que
suenan las palabras de las personas que han sufrido la pérdida violenta y
forzada de un ser querido.
Cerca de 200 ladrillos como símbolo de una lápida
que esconde las escalofriantes cifras de asesinados, gracias a una guerra que
azota a Colombia desde que tenemos memoria, fueron instalados el martes 4 de
septiembre a lo largo del Paseo Urbano Carabobo, como lanzamiento de la Semana de los Derechos
Humanos.
Sensibilizar
"Esta muestra tiene como objetivo
visibilizar la voz de las víctimas, visibilizar la lucha contra la impunidad y en
pro de los derechos de las víctimas que pedimos la verdad, la justicia y la
reparación integral, además la actividad busca refrescar la memoria histórica
de los crímenes de Estado cometidos en Antioquia," cuenta Nubia Acosta,
miembro del Colectivo de Derechos Humanos Semillas de Libertad. "La idea de
instalar un ladrillo como referente simbólico de una lápida en el Paseo Urbano
de Carabobo, busca sensibilizar al ciudadano".
Para uno de los transeúntes que se dirigía hacia
su casa, estas obras poseen una importancia, "cada ladrillo sostiene la
insoportable impunidad de miles de personas asesinadas, pues pasan los años y
el listado de personas continúa creciendo, sobre todo personas inocentes por
culpa de una guerra que cubre al país bajo el manto de la política corrupta, la
ambición del dinero fácil e ilícito, y
el uso de las armas como método maquiavélico," decía Carlos Andrés Pérez.
Más que enojo es indignación
La idea del evento simbólico era dejar los
ladrillos-lápidas hasta que la ciudadanía misma los fuera quitando, cuenta
Acosta, "pero la
Alcaldía se niega a reconocer que Medellín está inmersa en un
conflicto, un conflicto silenciado, por eso mandaron a quitar a través de su
aparato represor, Espacio Público, nuestro trabajo, eso es desconocer la labor
de las víctimas con su dolor y sufrimiento."
Permiso mal hecho
Los organizadores de la Semana de los Derechos
Humanos, el Colectivo de Derechos Humanos Semillas de Libertad, solicitaron el
debido permiso a La Alcaldía
pero éste no estaba redactado de forma correcta, comentó Jesús Ramírez,
Subsecretario de Orden Civil de la Secretaría de Gobierno. "El Colectivo
solicitó un permiso para realizar una serie de 5 eventos contemplados entre las
3 y las 6 p.m., pero la descripción de los eventos no estaba detallada, no
contemplaba la ocupación permanente del espacio público, y por eso se tomó la
decisión de retirar los ladrillos y las imágenes que estaban instalados en
Carabobo y en la plazoleta de La
Alpujarra, no sin antes notificarle a la persona encargada
que estaba incumpliendo los términos del convenio."
Desde La Alpujarra se informó que ellos apoyaron
el evento otorgando el permiso, porque saben de la importancia que tienen estas
actividades para lograr la anhelada paz de Colombia, pero que
desafortunadamente las reglas hay que hacerlas cumplir, y por eso se retiraron
los ladrillos-lápidas.
Asesinados, torturados, desaparecidos.
En San Juan con Carabobo la lista la encabezaban
José Nicolás Ríos, asesinado el 4 de abril de 1988 en Salgar, y Efraín Vélez
Arango, asesinado el 13 de enero de 1988 en La Ceja; más adelante se encontraban lápidas de
personalidades como Héctor Abad Gómez, defensor de derechos humanos, asesinado
-así suene raro el término- el 25 de agosto de 1987 en Medellín, junto a
Rodolfo León Vera, militante de la Unión Patriótica, asesinado por paramiliatares el
4 de diciembre de 1988 en Valdivia; también aparecían, Julio Arturo Hincapié,
desaparecido, torturado y asesinado por el Ejército el 14 de julio de 1988 en
San Rafael; Carlos Mario Alzate, joven de la Comuna 13, detenido y desaparecido el 17 de junio
de 2006, y Guillermo Adolfo Parra, docente, líder comunitario y campesino,
asesinado por paramilitares y posteriormente su cuerpo desaparecido por el Ejército.
Desde San Juan hasta la Plaza Botero fueron
instalados los ladrillos-lápidas. La instalación llevaba además bombas que se
fueron reventando como recuerdo del sonido de los tiros que acallaron a miles
de personas.
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