¡Por fin! Un Mundial para Colombia PDF Imprimir E-Mail
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Por: Ricardo Correa Ramírez - Grifiano - Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla

Selección Colombia,  sos una cruel mezcla de  esperanzas vendidas, escepticismo y añoranza.  Sos la excusa, el señuelo, la noticia perfecta de los medios para distraer la opinión pública de tantas realidades que nos aquejan. Sos, quién lo diría, un buen tema de conversación que nos permite sentirnos orgullosos y optimistas con tus triunfos, pero también desilusionados, rabiosos y  hasta satíricos con tus fracasos, los cuales últimamente son más frecuentes. Sos pasión para muchos e indiferencia para otros (y otras). Y es por eso, Selección de este simpático pueblo tricolor, que mereces participar de un Mundial, así sea como premio de consolación.

A la fecha, cuando aún no inician las eliminatorias para la Copa del Mundo de

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Sudáfrica 2010, el futuro colombiano no es muy alentador, más aún teniendo en cuenta el resultado de las dos anteriores eliminatorias,  el desastroso papel del seleccionado en la reciente Copa América de Venezuela y la irregularidad de los jugadores y equipos criollos. Claro que como este deporte es impredecible, en el país está surgiendo, una vez más, cierta ilusión de ver a Colombia en la máxima competición futbolística. Como dirían nuestros protagonistas  de este juego: "yo pienso de que el ‘fúbol' es así y por ahí se nos pueden dar las cosas".

Sin embargo, por las dudas, las cuales son muchas, Pacho Santos y el mismísimo Uribe deberían  proponerle  a la FIFA la realización de un par de Campeonatos Mundiales a los que, con suerte, Colombia lograría clasificar de la mano de Jorge Luis Pinto. Se trata del Mundial Amistoso y el Mundial para Equipos Eliminados del Mundial de verdad.

El primero de ellos sería un torneo donde se disputen únicamente partidos amistosos que de nada sirven para las estadísticas y los cuales, curiosamente, son los que Colombia gana con más frecuencia. El segundo, como su nombre lo indica, sería un Mundial, más bien humilde pero Mundial al fin y al cabo, donde se le daría la oportunidad a incapaces equipos, virreinas del fútbol, de figurar internacionalmente y llenarse de gloria (si es que a eso se le puede llamar gloria pero, bueno, digamos que sí). Allí estarían selecciones como Surinam, Bolivia, Islas Caimán, Perú, Aruba, Palestina, Congo y, por supuesto, Colombia tierra querida, entre otros.

Ahora, ¿cuáles serían  las ventajas de estos mundiales de consolación?  Que muy posiblemente el título del Mundial Amistoso se lo llevaría nuestro combinado nacional, aunque a duras penas clasificaríamos a la segunda ronda del Mundial de Eliminados. Que brindaría oportunidades publicitarias a quienes no pueden patrocinar el Mundial FIFA. Ejemplos: Pepsi (en lugar de Coca Cola), Burguer King (en lugar de Mc Donalds),    Puma (en lugar de Adidas), Panasonic (en lugar de Sony) y Master Card (en lugar de Visa), entre otros.   Pero lo mejor de todo es que, ahí sí,  podríamos aspirar a ser sede de estas inaportantes competiciones.

Si las presentes  propuestas se materializaran, ojalá Joseph Blatter lea este artículo, tal vez Colombia volvería a ser protagonista de un torneo internacional y la mayoría no hablaríamos sino de eso en todo el país. Nos ilusionaríamos con el triunfo, que no valdría mucho pero sería triunfo de todos modos, al ritmo de las tradicionales frases cliché de nuestros comentaristas deportivos como las siguientes:

-"¡El balón se fue por encima del palo e' mango!" (Por: William Vinasco Ché, narrador y ahora también candidato a la Alcaldía de Bogotá).

-"El jugador ‘recepciona' la pelota con el pecho (Por: Dios... perdón, el "profesor" Carlos Antonio Vélez).

-"¡Cómo  le pegaste a esa pelota!" (Por: Señor que se hace llamar el cantante del gol).

-"Taca-taca-taca-taca", "la bola va rodando, el tiempo va pasando": (Por: ¿el futuro Alcalde con caché?)        

- "Y esa, y esa, y esa, y esa era la jugada", (Por: Jorge Eliécer Torres).

¡Qué alegría!, imagínense no más. Mejor dicho, si yo fuera Pinto pensaría en algo más sensato que sus actuales aspiraciones y empezaría a persuadir a Francisco (Santos, no Maturana) para que se empeñe en sacar adelante este "trascendental" asunto para la estabilidad emocional del país. 

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