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¡Por fin! Un Mundial para Colombia  Rugby: una práctica demasiado brutal   
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Por: Sebastián Vallejo Ramírez - Grifiano - Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla

Ahora sí, "el Verde está de fiesta" como cantan los entusiasmados sureños que tampoco se equivocan al corear los nombres de cada uno de los 11 titulares, desde El Gran David, Zúñiga, El Ringo, y Aristi, más el chileno que seguro va a hacer historia junto a Galván quien prefirió ganar la copa con Nacional, y por eso se fue para la USA, así fuera ese reino estúpido, antes que dar la vuelta con el Once Caldas, campeonato del que ya nadie se acuerda, porque todavía parece inadmisible, pero bueno la suerte existe y a veces en exceso.

Ahora sí, "esto es un carnaval" como continúa la canción de la hinchada que se

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ilusiona, perdón, va más allá de la ilusión, esta vez no es sólo desde la pasión y las ganas, sino desde la razón: las directivas parecen estar haciendo todo lo que tienen a la mano desde hace siglos, para hacer del Verde de nuevo un gigante que de un solo paso llegue a La Bombonera y luego al Nuevo Gasómetro, y después de desplumar cuervos, llegue de un solo brinco al Morumbi, hasta llegar de nuevo a Medallo para bailar al son de "llegaron los fuertes, se visten de verde."

Además, los jugadores colombianos parecen también comenzar a hacer uso de la razón, y pues la hinchada siempre ha estado presente. Nacional pone a volar su gente, Aristi habla de finales de los 80`s y principios de los 90, el verde juega por el piso, la vuelve cuadrada, gusta al paladar que prefiere la calidad antes de la cantidad. Ahora sí, "vamos Nacional, queremos la copa", suena alcanzable y no poético.

No es simplemente una racha, la familia verdolaga se está portando bien y con mucho más sacrificio, entrega, inteligencia, humildad, sentimiento, garra y corazón, todos sus miembros se sentirán orgullosos unos de otros.

Que no desarmen mucho al equipo, que el equipo mismo no se desbarate, y pues que la suerte del campeón haga su presencia, para que lleguen más copas a completar la colección, y que además sirva de fuente para una selección que está más perdida que embolatada.

Ahora sí, el Rey de Copas colombiano, la pisa, la acaricia, sólo falta efectividad para no limitarse a ganar y gustar, si no a golear y bailar. Ojalá pues ese pensar y actuar en grande que hoy por hoy demuestran jugadores y directivos, más un técnico al que se le nota el trabajo y las ganas por hacer historia, termine con la vuelta a la Intercontinental.

Con los pies en la tierra se vuela mejor

Con el paso de los años la pasión por el equipo del alma no se apaga pero tampoco tiene esos picos donde parecía un absurdo y bonito lanzallamas, además en mi caso particular, lo que me gusta es el fútbol y no un equipo, pero obvio, la verdad está en que todo parte de jugar con la pelota, tener contacto con ella y crear una relación fructífera. Frutos podrían llover si primero que todo, los verdolagas continúan con un rendimiento individual siempre con el pensamiento claro de que es un grupo.

Frutos por montones pueden caer del cielo como estrellas que alumbren el escudo verdolaga, si Zúñiga además de sus malabares juega sencillo, tocar y pasar; si el equipo juega más para Aristi, y Víctor Hugo deja el fastidio con los árbitros y los rivales; si el Ringo es siempre titular, no se lesiona y el señor Pinto no lo llama a esa recocha de selección, y en caso tal de faltar, Zapata no lo reemplaza; si Aldo es más consistente; si cuando el equipo está perdido entra Murillo; si no se dejan ensalsar por la prensa y sus falsos dioses; si los jugadores son conscientes de que están en un buen momento y deben aprovecharlo, pues el tren pasa cada muchos años, y los colombianos ya estamos cansados de que no exista una generación, un grupo consolidado que la sude en la cancha; y por último si no juegan nunca más como contra Millos en el Atanasio, menos con la actitud expuesta, y de nuevo: Quintabani, Aristi está para que la empuje, y si tienes una banca pesada, es para que entren a solucionar inconvenientes.

                                                                                                                                          
 

 

 
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