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Sebastián Vallejo Ramírez / Periodista El Grifo /
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Después de 5 ó 6 graffitis, llegó una noche la policía cuando Esteban* escribía otra frase más sacada de los libros, las revistas, los periódicos, Internet, la imaginación y los pensamientos o ideas generales, como decía Fernando González, viajando a pie.
"Incumplí el doceavo mandamiento, no dar papaya; como iba para el último
día de Eurocine y la idea era empaparme de las funciones de las 4:30, 6:30 y 8:30 p.m., saqué el aerosol, pero después de las dos primeras películas: Un franco 14 pesetas; excelentísima, y Alicia, buena también, no me vi Entre 2 veranos, y por eso terminé grafitiando a las 9 p.m. de un domingo en vez de a las 11 ó 12 que era la idea," cuenta Esteban.
Esta vez el joven con ganas de gritar había elegido el muro de una construcción que se levanta sobre la Avenida El Poblado, en el costado oriental después de pasar el puente de La 30. En la primera tanda escribió: Suban al cielo y bajen a Dios, y en la segunda a la tierra, y cuando terminaba la última A de la madre naturaleza, vio que unas luces alumbraban la frase y al voltear encandilaban sus ojos. "Los tombos no me dejaron firmar por Los Árboles, y les hice una cara como de: pues sí, me cogieron infragante como dicen ustedes".
La idea es terminar de grafitear la pared cerca a la calle 30 con otra frase musical, "Hay una mano metida en la gente, y no es la de Dios es la de algún dirigente", de Illya Kuryaky and the Valderramas.
Entre gatos y cai-manes
Qué pensarían los animales si supieran que los hombres se igualan con ellos. A los ladrones en Medellín les dicen gatos, y a los policías les dicen que no se merecen estar de verde. "Uno de los policías que se bajó de la moto tenía unas ganas de fastidiarme, me agarró del brazo mientras yo trataba que el otro me requisara tranquilamente, entonces el no tan maluco me dice que me quite todo eso, refiriéndose a las mochilas, y le respondo que era como difícil mientras el otro no me soltara, y éste apenas mira, qué - cómo - es conmigo, porque estaba era que me picaba, qué pecao, se le notaba el odio, el rencor, la frustración, vaya a saber usted qué se le notaba, quién es y qué le ha pasado o qué no le ha pasado".
"Me dijo el policía amargo que una requisa, y le dije que ya me habían requisado y como que no oyó, quería encontrar un motivo más, el otro afirmó que ya me había requisado pero no importó, todo al suelo, y le dije al más feo -también les dicen así: feos- que en serio me dejara ir, y me dijo que era en serio, que si yo quería saliera a correr y sacó la pistola para exhibirla y mirarla como si fuera algo agradable, yo le dije que no iba a salir a correr, que por qué iba a dejar la cicla tirada, y que además si yo salía a correr él no me podía disparar, y me dice que me legaliza y me desaparece, no entendí y opté por quedarme callado, pues desde el momento que vi esa pistola supe que era malnacida".
Antes de llegar donde los gatos enjaulados, Esteban fue por la cicla, pero el policía le dijo que se quedara quieto, "el feo fue por ella, la trajo desinflada y además le botó los gusanillos; primero me llevaron a verlos comer y no sé si pagaron, después me dejaron en la estación de policía La Candelaria, en la parte baja del Hueco, cerca de la estación del Metro Cisneros." Allí en el patio hay 3 celdas improvisadas, 2 en madera y con paredes también en madera, y la tercera con mallas y techo alto de modo tal que si llueve, el frío y el agua serían compañía en aquellas 4 esquinas.
En la celda que metieron a Esteban había dos gamines, el más pequeño dormido, el hermano preguntó si tenía cigarrillos, mientras al otro lado estaban dos jóvenes; uno sin camisa al que le sonó el celular y Esteban le entendió más o menos, pues era lengua costeña, el porqué estaba ahí: "Un pelado...marihuana...comida...navaja...rompí la cara...hospital."
Se orinaron
"En la otra celda había una mujer, o un travesti más bien; después trajeron a una mujer gorda sobre todo al lado de la confusa, que se puso a pelear con uno de los policías que vigilaban en medio de las celdas. Ella preguntó algo y uno de los policías le dijo que se fuera para allá, para el fondo, y la muy avispa-da le dice que no está hablando con él sino con el otro, y le responden que se meta pues allá malparida, y responde que por qué la trata así, y le dicen que por qué lo trata de metido."
De pronto Esteban sintió algo y se despertó, era un gato que había entrado cuando estaban todos dormidos, y estaba husmeando su bolsillo, "me terminé de levantar y me puse a ver por las ventanas a los de la celda descubierta, un anciano borracho que gritaba a la policía, unos caminando, y la mayoría durmiendo o acostados sobre el polvo; de pronto los costeños preguntaron si podían ir al baño, y los policías les dicen que levanten una de las estructuras éstas de madera sobre las que estábamos acostados, era la que estaba junto a mí, orinaron y el ambiente se impregnó".
El que intentó robar a Esteban le preguntó algo y al responderle, uno de los policías les dijo que para afuera por no dejar dormir, pero no era para afuera propiamente, era para la otra celda. "El lado bueno era que ya no respiraba orines, pero en la otra celda habían más personas y de cierto modo era como más azarosa, de entrada alguien me preguntó si tenía cigarrillos y dije que no y no lo volví a mirar mientras estuve allá, porque era uno de esos típicos que se enamoran porque sí para dárselas de malos, y pues de malo algo podía tener la verdad; no sé, la gente es mala alguna, y la mayoría es maniatada".
El que se duerme pierde
En la otra celda el gato le dice a Esteban: "El que se duerme pierde," y le muestra un celular. Entran a un caleño a la nueva y más fría celda, lo encerraron porque también le pegó a cualesquiera que le sacó una navaja porque sí, dice el valluno, y porque además el convivir de la zona le echó a los policías, pero que ya está planeando como cobrárselas al paraco repite una y otra vez en su acento pegajoso.
A las 3:30 de la mañana un policía dice necesitar cuatro voluntarios, Esteban se enfila entre los primeros, al lado de la puerta, pero se arrepiente al pensar que de pronto los ponen a lavar baños. Deben llevar unas vallas y montarlas a una camioneta, después a dos los dejan ir y a otros dos los ponen a sujetar las vallas para que no se caigan de la camioneta, y salen también de la estación, no sin antes requisar al gato que se había ofrecido como voluntario: los de la otra celda se habían despertado y dijeron a los policías que les hacía falta el celular, pero no le encuentran nada después de haberle sacado todo del morral y haberlo empelotado para que hiciera cuclillas, "yo creía que se iba a meter en más problemas pero ¡oh! Sorpresa, el celular no apareció, lo cual me terminó ayudando a mí".
3:30 a.m., estaba dormido porque el maloso también andaba en las mismas, pero Esteban se despertó mientras el borracho seguía gritando a los policías, y un negro al que tenían con las esposas amarrado a una alcantarilla exclamaba que lo soltaran mientras intentaba darle patadas a una camioneta; alguien de adentro lo apoyó y se unió a sus gritos nombrándole a los policías la frase "es una persona".
Libertad
Eran las 5:00 a.m. y sintió que alguien venía a despertarlo, "usted salga" le dijo un policía a Esteban, y le preguntó dónde tenía el celular. "Robar es muy feo, yo eso no lo hago, busque por donde quiera," respondió Esteban, que aprovechó después de la requisa y la empelotada para decirle al policía que lo dejara salir, que entraba a trabajar en una hora.
Vaya para adentro le dijo el policía y enseguida le dijo "venga pues" antes de abrir la puerta de entrada a la celda. Firme aquí y chao, no sin antes darle 3 mil pesos a los 2 pelados que habían entrado a la primera celda después de él, uno de ellos fue el robado de celular, y esperaban afuera justamente a que saliera.
Antes de llegar a Carabobo, debajo del Metro, un taxi le paró a Esteban quien ya se preocupaba porque no le parara algún taxista y él con la bicicleta sin gusanillos, y así tuviera gusanillos a esa hora no habían talleres abiertos. Se fue contándole la historia al taxista, un joven amable, y en el camino le dijo que tenía 10 mil pesos, que si no le alcanzaba le hacía el favor, y el joven le respondió que sí, y cuando llegaron a la casa la carrera eran 9 mil y pues lógico le regaló los mil.
No se maten solos, no gasolina y licor juntos, de a una droga
En el camino a casa, madrugada del lunes, el taxista le contó a Esteban que a esas horas se ven siempre varios accidentes. Se encontraron un choque de 2 motos en los semáforos de Los Balsos con Avenida El Poblado, y un taxista que se llevó un paradero de buses antes de La Frontera, lo que le dio la idea de hacer un graffiti a propósito de los accidentes de tránsito, se acordó también que el gato le había contado que estaba allí enjaulado porque se le metió a un carro que se acababa de accidentar, llegó la policía, y que antes de llevarlo a la estación fueron a ver otro accidente en Las Palmas. La idea del graffiti la terminó de condensar en todo el día, y al final quedó así: No se maten solos, no a la gasolina y el licor juntos, de a una droga.
Todo empezó así
El primer graffiti lo hizo Esteban hace unos 2 meses, antes de llegar a los paraderos de bus de Sandiego en sentido sur - norte, "allí la primera rayada de alguien además de la A de anarquía decía: ni Dios, ni amo, ni patrón; después alguien con pintura roja tachó la A y dejo el mensaje así: Dios, amor, patrón; y yo lo convertí a: sin Dios, sin amor, sin patrón, y traté de hacer un mapamundi y le puse arriba OFF; horas más tarde en medio de sones, guaguancones, en el baño del Eslabón, hice de nuevo otro intento de mapamundi con la firma no se vende.
País para quién, o..., o...
Me encontré navegando en la oficina un blog donde le habían tomado fotos al primer graffiti de Esteban en las lonas de La Frontera, y le conté que también le habían tomado fotos al segundo, y no pudo ocultar su sonrisa.
"Algo que me llama mucho la atención son los graffitiss que hay por toda la ciudad, digamos en la Alianza Francesa en San Antonio, y los del Bulevar de la 40 cerca de la Placita de Flores, pero como no tengo idea alguna de dibujar y rayar así de chimbita, pongo chimbas de frases de otros o frases convertidas de otros, una de las próxima es: país para quién. Gracias a un graffiti que había en el Parque El Poblado y que decía más o menos así: No un país solo para, un país para todos, pero fue borrado por una representación del mismo mensaje, o mejor dicho yo digo eso porque en verdad son unos dibujos de uno de los grupos que grafitea chimba la ciudad, a la cual llaman Silicon Valley del Aburrá por medio de las paredes."
En La Frontera
"El cuarto graffiti que hice salió de una conversación con un coco y una galleta de mantequilla fina, estábamos en el Parque El Poblado y conversábamos sobre la marcha del 4 de febrero; el quinto graffiti fue por la tierra; el sexto porque otra noche en el Parque El Poblado, la galleta de mantequilla fina dijo recordar ese graffiti que una vez alguien escribió cuando Chile estaba en crisis: El último en salir que apague la luz, pero yo lo hice además por el planeta; y en este momento se me acaba de ocurrir que en vez del graffiti este de "...país para..." y el de "No se maten borrachos gasolineros", voy hacer antes otra vez el de la tierra pero esta vez en "..(a) precio le meto la $".
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