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Clara Isabel Arroyave / Editora Moda /
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Un año nuevo: un año más, una feria de moda para sumar. Éstas,
como la moda misma, deben procurar reinterpretarse, cambiar. No se trata de
mejorar la logística del evento o la administración de los recursos para
invitar más celebridades y expositores. Es cuestión del sentido de las cosas,
algo que debe ir más allá del negocio para que el mismo negocio se reactive.
Se puede caer en un dejá vù al ir a las ferias, tanto las de
insumos como las de los diseñadores y las marcas que exponen sus propuestas. La
idea es crear recordación, asombrarse en los desfiles y sentirse retados
permanentemente para la creación de prendas diferenciadas a partir de la
innovación en los insumos. Además, en el país las ferias se multiplican cada
vez más.
¿Están los diseñadores preparados para aceptar retos con
tanta frecuencia?, es decir, ¿la calidad de sus propuestas es proporcional al
número de ferias de moda (a más ferias de moda, más calidad en las propuestas
de los diseñadores?); ¿o será más bien una cuestión de adaptarse forzadamente a
los ritmos vertiginosos de las ferias de moda para no sentirse excluidos del
mercado...?
El Cali Exposhow y Textil Moda en Cali; El Círculo de la Moda , la Feria Internacional
del Calzado y la Semana
de la Moda en
Bogotá; Colombiamoda , Colombiatex y Moda para el Mundo en Medellín; la Plataforma K en
Barranquilla, por mencionar las más relevantes o reconocidas, además de otras
ferias emergentes en algunas ciudades del país que no son tan reconocidas.
Se volvieron una rutina, ¿qué tal una Feria Nacional de Moda
que elija una ciudad cada año?, tal vez no es tan rentable pero puede resultar
mucho más interesante...
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