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Sara Agudelo / Periodismo UPB /
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Es de los más grandes dentro de su estilo. Imponente,
bulloso, autoritario y capaz de romper con el desorden haciéndose notar con
facilidad. Existen de muchos colores, pero élPito es diferente y especial, su
sonido es prolongado y parejo.
es de uno solo, oscuro,
que lo hace más fuerte, interesante y atractivo. No tiene la bolita
característica de aquellos de piñatería.
La mujer con manga larga azul celeste, un chaleco
naranjado superpuesto, un
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Un Agente hace entre 20 y 30 comparendos
diarios sin recibir comisión por ellos.
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pantalón índigo oscuro, zapatos negros tapados y un
pequeño sombrero, que ni siquiera le entra por completo en su cabeza, coge el silbato
negro que atraviesa de hombro a hombro su pecho y comienza a exhalar el aire
fuertemente a través de Pito, para que el flujo vehicular de las 6:00 de
la tarde en la glorieta de Bulerías en Medellín, avance rápido y no haya
congestión en plena hora pico.
La existencia del silbato se remonta a la época
precolombina, en donde necesitaban crear un elemento simple que emitiera un
sonido agudo y largo para poderse comunicar con las otras tribus, así que
crearon una pequeña bolita de cerámica ahuecada que produce mediante un flujo
forzado de aire algún código con cierto significado.
Los pitos Taironas fueron hechos con arcilla negra,
pequeños y con sonidos muy agudos; los del Sinú, en contraste, con arcilla
blanca, más grandes y preciosos en su elaboración. Los hacían en forma de
palomitas o colibríes con picos alargados y muy finos, aves de todo tipo y
otras formas no muy definidas. Éstos pueden ser considerados obras de arte por
su estilo y simplicidad que intentaban imitar todos los sonidos de la naturaleza,
creando un ambiente de tranquilidad que a la vez les permitía comunicarse.
Ahora, su función más común es hacer algarabía y crear bullicio o, en el
trabajo de muchos, reemplazar su voz con carácter de autoridad para que sean
vistos, reconocidos y de una u otra forma ordenar a los vehículos y transeúntes
de la ciudad.
La
autoridad
Jorge Berrío es un Agente de Tránsito profesional que
lleva diez años prestándole este servicio a la comunidad, tiene 53 años y su
aspecto, que él mismo reconoce muy envejecido por el sol que debe aguantar a
diario, es arrugado, tiene la cabellera blanca, le sobresale una barriga en la
camisa por la que todo el mundo lo reconoce y contrario a lo que se puede
pensar de una persona que debe lidiar con la incultura ciudadana que existe en
Medellín, es un hombre amable, expresivo y feliz con el trabajo que desempeña,
aunque sabe que en ciertos momentos puede llegar a ser aburridor y estresante.
Pipipipipipipi... suena Pito y el flujo
vehicular circula rápido mirándolo agradecido, temiendo hacerlo pitar para un
objetivo más individualizado: la infracción de la norma. Pero cuando suena pi...pi...pi...pi...pi... los carros
deben parar y se amontonan en un trancón sin fin sólo por su culpa, que a la
hora de avanzar es visto como un enemigo de la vía pública y del retraso de las
actividades de cada uno de los conductores.
Normalmente a las 6:00 de la tarde de un día común y
en pleno "pico y placa"
en Medellín; La Alpujarra, La Avenida Oriental
y las glorietas, especialmente la de La Minorista, son el foco de atención de todos los
Agentes de Tránsito, por eso los carros se estancan en neutra y suben el freno
de emergencia para descansar un poco y esperar impacientes que el Guarda de
Tránsito, que en ese momento es la máxima autoridad, dé la orden de seguir.
Mientras los conductores esperan a que el máximo jefe
con su protagonista Pito, haga la señal, cada uno tiene su mundo dentro
del vehículo que ha formado durante el trancón. Nunca se sabe qué están
pensando o cuál es su preocupación, lo único que se sabe es que todos están por
la misma razón y desean que ese mundo se derrumbe rápido, que la emergencia
baje y que los pies vuelvan a funcionar para que las actividades sigan su curso
normal y que no vuelva a atravesarse ningún Azul.
"Para pitar no hay ninguna ciencia, a uno no le
enseñan, usted todos los días va practicando por las noches en su casa y así va
aprendiendo" dice Jorge Berrío mostrando a Pito de color negro, que por
uno de sus costados tiene grabados los aros olímpicos dándole una superioridad
y un status de profesionalismo, lo que quiere decir que él se consigue
en una tienda deportiva y los mismos que usan los Agentes de Tránsito de
Medellín, los usan también, los entrenadores y árbitros de la ciudad.
Sólo hay que abrirle una pequeña zanja a la cavidad
que tiene, sacarle la bolita que trae en su interior para que suene más duro; a
la hora de usarlo, taparle un poco el hueco para que el sonido agudo y fuerte
salga en una misma dirección y tonalidad, haciendo que el mensaje sea el mismo,
tanto para los conductores como para los transeúntes.
La mujer que se para todos los días de la semana en
la glorieta de Bulerías, se llama Cris Yurléins Gómez, tiene 20 años, es baja
de estatura, de ojos oscuros, su cabello es castaño y la figura es esbelta,
actualmente cursa quinto semestre de Comercio Internacional y es Gestora
Pedagógica de Medellín.
Por ayudar...
Ellos son jóvenes estudiantes que tienen un promedio
superior a 3.5 en sus calificaciones, cursan una carrera o tecnología y quieren
tener un apoyo por parte de la Alcaldía de Medellín para estudiar y trabajar al
mismo tiempo, y así, encontrar el sustento para sus carreras y hogares. Son
Gestores Pedagógicos porque aspiran ser Agentes de Tránsito y además, para brindar un apoyo a los 525 que hay en la
ciudad.
No pueden hacer comparendos (partes) pero sí pueden
informar a un Agente
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Los Gestores Pedagógicos contribuyen
con una gran labor, que no es bien gra-
tificada.
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de Tránsito para que proceda a hacerlo, son el último
cargo en las jerarquías de la
Secretaría de Transporte y Tránsito de Medellín y por ser tan
jóvenes y carentes de autoridad, reciben a diario insultos y burlas por parte
de la ciudadanía que no conoce la verdadera razón por la cual ellos, que tiene
que organizar su horario para poder trabajar, estudiar y rendir en sus
actividades, quisieron tomar el riesgo de ser Gestores Pedagógicos, riesgo que
muchos de nosotros no estaríamos dispuestos a correr. Deben cumplir con 120
horas al mes distribuidas entre la mañana, la tarde y la noche, según tengan su
horario de estudio. Por cada hora les pagan cuatro mil pesos, ganándose
mensualmente $480 mil, dinero que les debe alcanzar para pagar el estudio y
para colaborar con las necesidades de sus hogares.
Felipe Andrés Gómez Gallego, Gestor Pedagógico de
Tránsito del sector de La
Alpujarra, estudia Sistemas de Información en el ITM, es
rubio de nacimiento, sus ojos son miel, las cejas y pestañas le hacen juego con
su muy blanca cara, es de baja estatura y muy amigable, no le gusta quitarse el
quepis (gorro) porque además de que está prohibido, lo despeina un poco
y le disgusta tenerlo desordenado, disfruta su trabajo enormemente, reconoce
que si no fuera por eso, no podría estar estudiando, ahora puede pagar su
carrera y es una ayuda más en su casa: su padre debe sostener a cuatro personas
y es el único que trabaja, ahora él colabora y los gastos se reparten.
Quiso ser Gestor
Pedagógico porque quiere ser Agente de Tránsito profesional y está convencido
que ese es el mejor trampolín para entrar a la organización y trabajar en la
mejor empresa del país, que según él, es el Municipio. "El pito nos lo dan con
el uniforme cuando usted firma el contrato, sólo nos dan uno y si lo daña le
toca comprarlo a usted, por ejemplo, yo ya dañé uno porque me lo comí por
estrés y por tenerlo todo el día metido en la boca, entonces se quebró y me
tocó comprar otro que me valió 2.500 pesos".
Cuando Pito se daña se consigue en la Guardia que está ubicada
en la Secretaría
de Transporte y Tránsito en Caribe y es el lugar al que deben llegar todos al
comienzo de cada una de las jornadas para recoger el reporte del día y los
sitios en los que van a estar; o al frente del Comando de Policía de Medellín,
donde venden toda la indumentaria para los Policías, Guardas de Tránsito y
Gestores Pedagógicos.
"La gente no respeta y yo me estreso mucho por eso,
entonces los buseros como saben que nosotros no podemos partir, se nos ríen en
la cara y se vuelan, el pito es mi mejor herramienta porque si no fuera por eso
nadie nos haría caso, qué sería de los Tránsitos sin pito" afirma Juan Camilo
Correa, Gestor Pedagógico de La
Alpujarra, durante su misión.
Pito es
siempre el protagonista en todos los lugares, rompe con el entorno tradicional
de la urbe, identifica la ubicación del Agente de Tránsito, lo reconoce y es
capaz, aunque cabe en la palma de una mano, de engrandecer a quien lo porta, da
la autoridad y capacidad necesaria para controlar el flujo vehicular, los
conductores y transeúntes de Medellín.
Actualmente en Medellín existen varias ramas de
Gestores Pedagógicos y de Agentes de Tránsito. Hay gestores pedagógicos en la
calle, en oficinas y en camiones recogiendo motos o automóviles, todos tienen
un chaleco naranjado superpuesto en la camisa. Los Agentes de Tránsito que
están en la calle o al control de los Gestores Pedagógicos son de camisa azul;
en motocicleta que tienen un cargo más alto, transitan por la ciudad y la
controlan están de camisa blanca y los que son del Equipo de Reacción
Inmediata, que tienen un chaleco amarillo, son una nueva rama que implementó el
Secretario de Transporte y Tránsito, para hacer levantamiento de cadáveres y
agilizar este tipo de procesos.
Sectores de
guarda
Norte, Sur, Centro y Periferia, son las cuatro zonas
que deben controlar los

John Hernán Úsuga, recordándole a un motociclista
los días que tiene Pico y Placa.
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Guardas de Tránsito, cada zona tiene un número
determinado de Gestores Pedagógicos, de Agentes, Supervisores y DC (el cargo
más alto dentro de los Guardas). El DC es el único que se viste de civil, no se
involucra con el flujo vehicular y su función es vigilar que los Agentes y
Gestores estén cumpliendo con su trabajo, hay uno por cada zona, Supervisores
hay 14, Guardas de Tránsito 525 y Gestores 420.
John Hernán Úsuga Loaiza, Agente de Tránsito
identificado con la placa 217, está al control de los seis Gestores Pedagógicos
que hay en el sector de La Alpujarra y contrario a todos, él aprendió a pitar
en el curso que dictan en la Secretaría de Tránsito para ser Agente. "Para ser
Guarda hay que hacer un curso que lo dictan en la sede Caribe, en la clase
llamada orden cerrado nos enseñan a utilizar las diferentes prendas que tenemos
y además a pitar".
En ese sector él es la persona profesional, tiene el
poder sobre los Gestores y está pendiente que no les falten al respeto como
ocurre a diario. John lleva 15 años trabajando en el Tránsito de Medellín y no
tiene ninguna zona preferida, considera que ninguna es buena porque por todas
partes hay que estar atentos a cualquier novedad, la más difícil es la glorieta
de La Minorista por los trabajos del Metroplús.
Pito nunca
va a dejar de existir, siempre va a ser el protagonista y el único capacitado
para romper con el contexto urbano, pueden venir de muchas marcas, colores y
estilos, pero siempre va a tener su misma función y propósito: ordenar el flujo
vehicular, los transeúntes y soportar los gritos e insultos de nuestra "maravillosa"
ciudadanía.
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