La prensa seria del mundo se preocupa por el medio ambiente,
la nacional se limita a mencionarlo a partir de catástrofes que se dan por la
fuerza del mal clima. Obviamente es lo que
más sabe hacer, dar cifras de
víctimas por la errónea idea que es lo que vende, sin embargo no van más allá.
La responsabilidad ambiental les parece un tema mamerto, cuando en realidad es lo que manda la parada en la información
internacional, a veces con más espacio que los temas económicos que ya son
monotemáticos a decir verdad.
Para no ver el tema tan lejano (en realidad nos respira en
la nuca todos los días con los variados estados
de ánimo climáticos que se padecen en Medellín) demos una mirada al uso del
carro en las universidades: espacios que gozan de la valoración, la discusión y
el actuar a partir del deber ser gracias a sus debates en temas que competen a
la humanidad.
Todas las instituciones de educación superior se vieron
obligadas a instaurar el pico placa en sus espacios, más como una solución al
eterno reclamo de sus estudiantes por
las pocas celdas de parqueo de las que disponen, que por dar poyo al tema
ambiental de la ciudad. Eso, de parte de las directivas, pero hay que mirar la
actitud del estudiante frente al uso del carro: puede significar estatus,
comodidad, agilidad, pero sobre todo no montar en bus, metro o buseta.
Se ve con lástima cómo personajes que viven a pocas cuadras
de su U llegan a ella en carro; otros se devanan los sesos pensando cómo capar
clase para poder llegar antes del pico y placa a sus casas, no faltan los que
asumiendo que se bajan de categoría al subir al populoso bus, prefieren dejar
de ir definitivamente o convencen al ocupado padre de familia o hermano para
que los recoja. Estos factores dan a entender dos cosas: se tiene que quitar la
idea al universitario de que se es de alta alcurnia si nunca se pisa un
transporte público (en Europa es lo más utilizado al lado de las bicicletas; la
conciencia ambiental ha hecho que se cree una nueva cultura en torno al medio
de transporte, más que todo de parte de los universitarios). Segundo, que se
haga responsable de su actuar como ciudadano del mundo que actúa bajo los
parámetros de una nueva generación que le TOCA actuar frente a los cambios
climáticos, y no darse golpes de pecho porque hay dos días en que debe regular
el horario de su vehículo.
El Grifo abre este debate porque llegó a su sala de
redacción dos producciones que llaman la atención sobre el tema: una demuestra
que el aire de Medellín es cada vez más tóxico; y la otra que a veces la
demanda de parqueaderos y el fectiche de los estudiantes frente al uso del
carro sólo genera caos y ganancias en algunas universidades.
No sobra decir que hay personas que ya tienen una mayor
actitud responsable frente al clima y hacen su auto-día sin carro. Y aquí en El
Grifo ya es una política corporativa, ojalá otros se antojen...
Opinen, hagan crítica, propongan y si se animan únanse a la
comunidad que se está creando en la
Red con respecto al mal aire (no sólo el violento) que
estamos respirando en Medellín.