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Un recorrido por Junín, en el Centro de Medellín,
evidencia que allí ocurre lo pagano. Un papel que llega a la mano de casi todos
los transeúntes: "Le ligamos a su ser
amado en 24 horas, traiga una foto, cabello o prenda de vestir(...) le hacemos su
trabajo y después lo paga". Invita a visitar aquellos personajes que la Iglesia tilda de
mentirosos y usureros. Son los brujos, adivinos, esotéricos y parasicólogos,
como algunos prefieren llamarse.
Maria Camila Aguirre Vélez / Com. Social UPB /
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El Segoviano, Chamán Segoviano, Moisés Segoviano o
simplemente El Maestro es quien monopoliza el negocio en el Centro. Ubicada en
el edificio La Ceiba,
piso 204; su oficina, un lugar de sudor e inciensos, perfumes y aromas
mezclados en el aire es el tributo, entre otros dioses, a Buda, que está parado
a la entrada seduciendo para que le echen una moneda y le soben la barriga, y
así posteriormente cumplir un deseo. La secretaria pregunta a todo el que llega
qué necesita y si no recuerda su cara o el código, en el caso de los clientes
asiduos, si es la primera vez que viene. La mayoría de asistentes son hombres, que
ya tienen un historial archivado en el cuaderno con pasta de carritos que está
en el escritorio de la joven de 20 años. Una mujer, a mi lado, es principiante
también. Un par de preguntas para comprobar lo bueno de su decisión la muestran
nerviosa y con miedo. Llegó por recomendación de alguien que le dijo que El
Segoviano era muy acertado y que ya tenía fama.
Liliana Rodríguez es una mujer de 46 años que desde
hace 6 lee el café en el sector de la
Villa de Aburrá. Delgada, elegante, educada y seria; todo lo
que no se esperaría de una bruja. Cuando tenía 9 años predijo la muerte de su
padre y desde siempre ha pensado cosas, que cree son producto de su
imaginación, pero resultan ser ciertas. Al principio dice que lo tomó como un
juego, en realidad pensaba que era pura coincidencia; sin embargo, debido a la
insistencia de sus familiares para que les leyera el café y reemplazara a su
hermana que nunca más volvió a hacerlo, Liliana dejó de charlar para volverse
cada vez más acertada.
Aunque nunca le gustó trabajar en ambientes cerrados,
porque sentía
cohibida su libertad, hasta hace 6 años era una mujer monótona y
ejecutiva como muchas de la ciudad. Sus amigos empezaron a ser sus primeros
clientes y ella, después de llegar de la oficina, todas las noches leía el café
para ellos en el balcón de su casa o en su habitación, igual a como lo hace
ahora. La gente corría el rumor y poco a poco fue ganando fama, incluso debido
a un clasificado publicado en el periódico Flash en el que anunciaba sus
servicios de lectura de café y adivinación del futuro. Desde ese momento la
cosa fue seria.
"A las mujeres les importa el amor y a los hombres la
plata. Tengo un 60-40. (...) Los hombres vienen solos, las mujeres en barra".
Ella desmiente el mito de que los del género masculino son escépticos y no van
a este tipo de cosas. Cuenta tener más casos de hombres obsesivos que la llaman
para consultarle todo lo que les ocurre y que son clientes más asiduos que las
mujeres. Incluso hay unos que le tienen tanta fe que buscan resolver sus
triángulos amorosos con ella. Primero llegan solos, a los 8 días con la amante
y a los 15 con la esposa.
Su lugar de trabajo, al igual que su apariencia, no es
nada parecido a la casa de una bruja o adivina. Ella está consiente de eso y
dice que algunas clientas se asombran cuando al llegar ven un recinto
iluminado, con colores neutros, olores poco fuertes y a su madre en la cocina
preparando el café que los clientes van a tomar. Algunas le preguntan la opinión
de ella sobre lo que hace y Liliana responde que en su familia todas son medio
brujas. "La gente tiene un concepto preconcebido de este tipo de cosas. Esperan
cierto tipo de casa, cierto tipo de barrio y cierto tipo de personas."
Más un don que un arte
Para Liliana existen dos maneras de leer el café. La
primera es interpretando las manchas que deja el ripio de la bebida en la taza
y la segunda es decirle a sus clientes todo lo que oye y sabe en ese momento.
"Parece que una fuerza se apoderara de mí y le dijera eso a mi cliente, porque yo
soy espectadora incluso en ese momento".
Confiesa que lo que ella tiene es un don que le fue
otorgado desde muy pequeña, y que le permite ver cosas de las personas, a
través de la energía que éstas depositan en la taza, que las manchas del ripio
no le dicen. Tiene manuales del café y el arte de leerlo, pero nunca los ha tocado
porque tampoco le sirven. Éstos indican según ciertas figuras que supuestamente
deben verse en las manchas, como números, letras o animales, lo que le pasó,
pasa o pasará a su consultante en el futuro. Pero después de comprobar con mis
propios ojos que ninguna de esas figuras se manifiesta, entiendo que en
realidad no sirven de mucho.
Marta Cecilia Vélez, astróloga y filósofa, explica que el arte de la
adivinación, incluso para aquellos que tienen un don, consiste en saber
interpretar los diferentes lenguajes por los cuales se rige el ser humano. Éste
está hecho de símbolos y lo que hacen, con mayor precisión las mujeres, es
interpretarlos para poder descifrar lo que va a pasar con ellos en un futuro o
lo que pasó. "Un niño del campo dice que va a llover a las 7:00 de la noche
desde las 11:00 de la mañana y no es brujo, sino que sabe interpretar los
símbolos de la naturaleza". Por otro lado hay quienes tienen una capacidad
extrasensorial y que logran comunicarse con el inconsciente del consultante que
le dice deseos reprimidos de éste, que también se interpretan como los símbolos
De fondo se escucha "las caleñas son como las flores,
que vestidas van de mil colores", la secretaria hace una señal y me hace seguir
donde El Maestro. Un pequeño cuarto azul, con pocas luces y sólo un escritorio
recostado a la pared del fondo es el espacio donde el Segoviano expone su percepción
extrasensorial y lee el tarot. En alguna parte el adivino vio que mi energía
estaba perturbada y recomienda, con urgencia, una limpieza de aura; yo
escéptica y reacia a darle más dinero le digo que no tengo con qué pagar los
$60.000 que vale y éste decide mandarme donde su compañera, una mujer robusta
de pelo corto, con una diadema en la cabeza y una sudadera azul, para que ella
misma me la haga. Su cuarto está al lado, me hace parar al frente de la virgen
y los santos que allí tiene; sostener dos velas rojas y repetir, después de
ella, una oración que pedía por mí a los ángeles y las almas para que me
protegieran de los malos espíritus.
La parapsicología es practicada desde 1882 gracias a Henry
Sidgwick y
consiste en la telepatía, clarividencia, premonición y psicocinesia
(movimiento con la mente) o para algunos médicos esquizofrenia. La brujería,
por su parte, se dice que es una labor sólo de mujeres, quienes siempre se han
caracterizado por tener un sexto sentido y por ser capaces de distinguir
sonidos, colores y plantas y que existen desde la era Paleolítica, con la
diferencia que sólo a final de la
Edad Media fueron
tildadas de locas y herejes.
Liliana afirma ser más clauriaudiente que clarividente
porque ella no ve lo que le habla, sino que sólo lo oye. Siempre es la misa
voz, asexuada y reiterativa. Está consciente de que su oficio es vender
intangibles y por eso se vale de un recurso físico para materializar lo que
oye. "Si yo digo que adivino el futuro la gente no me cree, pero si yo digo que
leo el café ahí sí vienen". En ocasiones ni siquiera observa la taza; durante
un rato sus ojos permanecen cerrados y su mente se concentra en lo que oye para
luego trasmitirlo. La gente no se da cuenta de que ella no usa el café; sin
embargo, confiesa necesitarlo, como la mayoría de los brujos que se valen de recursos
como el tarot.
No importa el medio, importa el objetivo
Las técnicas de adivinación como el café, el
cigarrillo, la carta astral o el I Ching, existen desde que existe el hombre.
Uno de los más antiguos es quizás el tarot que se remite hacia la época de
Alejandro Magno: se crearon una serie de cartas para inmortalizar todo el
conocimiento que la biblioteca de Alejandría albergaba. Cada una de las líneas
y colores presentes en éstas tienen un significado.
Elizabeth Peláez y Flora Uribe lo practican desde hace
varios años. La primera también considera que es un don que nació con ella y
que por eso no se explica cómo empezó a ejercer y por qué es tan acertada en lo
que dice. También practica la lectura del café, el cigarrillo y las velas. Tiene
todos los manuales del tarot, pero al igual que Liliana, asegura nunca haberlos
leído.
Por otro lado Flora no manifiesta tener ningún don
extrasensorial, sino que lo que sabe es producto de lo que ha estudiado. Cuando
estaba en la universidad, ella y una amiga conocieron, en la Universidad Pontificia
Bolivariana, a un astrólogo egresado de filosofía que le leyó la carta astral a
su amiga y le dijo cosas muy acertadas. En ese momento, ambas se inscribieron
en la Gran Fraternidad
Universal, una escuela del Centro en la cual enseñaban astrología y desde ahí
siguieron, por su lado, estudiando por más de 15 años.
Gracias a la astrología se interesaron por otras
técnicas, como el tarot y el I Ching, sin embargo lo que más leen, cuando
clientes específicos lo solicitan, es el tarot y la carta astral.
En su casa, Flora, cuenta con más de 4 tipos de
tarots, algunos artísticos dibujados por amigos suyos. Los manuales también
hacen parte de su gran biblioteca y las monedas del I Ching, cuando no se usan
para adivinar, están como decoración de los espacios de su hogar.
A diferencia de Liliana y Elizabeth, Flora no vive de
la adivinación. Sus días los dedica a la pintura y la lectura, y es quizás por
esto que en una ocasión decidió hacer un pequeño libro que ilustraba y
explicaba la carta astral que le hizo a la hija de un amigo muy cercano suyo de
Cali.
Por lo general los que cobran por sus servicios son los que han
estudiado bastante el oficio, porque lo que saben fue producto de su esfuerzo,
y la mayoría de las veces los que tienen un don extrasensorial no lo hacen
porque es algo con lo han nacido, comenta Marta Vélez.
La Iglesia
El padre José Jairo Saldarriaga, miembro de la Iglesia Católica
y de la Fundación
Comunidad del Padre Pío, combate con sus oraciones la
existencia del mal en los seres humanos. "Hay personas tanto mujeres como
hombres que hacen convenios con Satanás para recibir prebendas de Satanás o
creen que Satanás le va a obedecer, o que Satanás les va a dar todo lo que
ellas quieren, pero no es así (...) Satanás en verdad existe y hace mucho daño a
las personas", comenta el sacerdote.
Sólo los que estén en contacto con Dios y tengan fe en
Él pueden presentar una percepción extrasensorial que ayude a diagnosticar la
presencia de Satanás en el cuerpo de un ser humano. El futuro no se puede
saber, y aquellos que digan que saben leerlo, lo único que hacen es engañar y
mentir a la gente, explica el padre.
"Solamente aquellas personas consagradas a Dios que
tienen muchas gracias pueden diagnosticar realmente lo que está sucediendo,
pero aquellas otras están es adivinando lo que está pasando con las personas
porque hay enfermedades. Ahí está el arte de la adivinación que eso no es de
Dios".
En Colombia
La existencia de la brujería y la adivinación en un
país como éste en el cual la gente es totalmente devota y creyente en alguna
fuerza superior que explique las causas y consecuencias de lo que les está
ocurriendo es muy común.
La relación de la adivinación con la política es muy
estrecha. El ex presidente Ernesto Samper reconoció que aceptó, mientras
ejercía como primer mandatario, que su esposa llevara al Palacio de Nariño una
vidente de Pereira para que detectara las malas energías que estaban en su
contra.
Belisario Betancur, mandatario de los colombianos
entre 1982 y 1986 visitaba constantemente Medellín para reunirse con una bruja
y hechicera de Fredonia, Antioquia. Las revelaciones fueron explicadas de
manera detallada en el libro "La bruja" de Germán Castro Caycedo.
El también ex presidente Andrés Pastrana visitó
durante su mandato a los indígenas de la Sierra Nevada de
Santa Marta para oír sus predicciones sobre el futuro del país. En esa ocasión
estuvo acompañado por Bill Clinton.
El Fiscal General de la Nación, Mario Iguarán,
también se vio involucrado con las ciencias ocultas cuando un "psíquico
profesional", mal llamado brujo, confesó que el político requería de sus
servicios.
Y como éstos, miembros del actual gabinete presidencial
también creen en la brujería, adivinación, magia negra, ciencias ocultas y
medicina alternativa. Andrés Uriel Gallego, ministro de trasporte, y el mismo
presidente Álvaro Uribe Vélez son algunos de ellos.
Elizabeth y Liliana tienen un don otorgado por una
fuerza superior; otros, como Flora, tienen el conocimiento y la habilidad
producto de su estudio y su trabajo; y otros analizan el lenguaje no verbal y
corporal de las personas para tratar de adivinar su futuro. Diferentes maneras,
algunos acertados, otros estafadores y farsantes. Es una lotería y cada cliente
decide si paga por ella o no.
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