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Andrés Jiménez Ríos/ Editor de Deportes /
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Mientras las manos pulcras de la Federación de Empleadores de la Construcción (SAFEC)
probablemente se encuentran friccionándose arduamente sobre sus caras para
disminuir el estrés que atavía la construcción de escenarios para un evento tan
magnánimo como lo es el Mundial de Fútbol: las ampolladas, sucias y desgastadas
manos de los obreros empuñan palos y trozos de madera, enarbolándolos a la vez
que exigen, bailan y corean "estamos
luchando por nuestro país" al unísono estas protestas revolucionarias por
los bajos salarios.
Ambos
desventurados tienen sus propias preocupaciones: por una parte, los miembros de
la Federación
necesitan entregarle, no sólo a Sudáfrica sino al fútbol y sus adeptos, las
sedes terminadas en diciembre, lo que sin lugar a dudas debe de estar generando
un vaivén entre las oficinas de los empleados de la SAFEC, a quienes mirar
tranquilamente una nube por la ventana mientras dejan sus mentes en blanco se
considera como una total desfachatez; por el otro, los obreros, partícipes en
la construcción de maravillas arquitectónicas para el deporte, tienen el
problema, no de entregar los escenarios donde jugarán Kaká, Ronaldo, Messi,
Villa... sino de subsistir, de mantener a sus familias o a sí mismos. Sin
embargo, mientras miran las nubes - envidiados quizá por la SAFEC-, piensan que el pago
(US$310 mensuales) es una desfachatez.
"El
Gobierno debe ayudarnos o de otra forma el campeonato deberá posponerse.
Estaremos en huelga hasta 2011", dijo su vocero Lesiba Seshoka, portavoz
del NUM
(Sindicato Nacional de Mineros), el principal para los trabajadores de
la construcción, a la agencia AFP.
El tiempo
aquí es como el balón que gira, lentamente, esperando si el guardameta lo
atrapa o lo deja pasar para que se clave la red. En tanto se están remodelando
cuatro estadios y construyendo seis nuevos, todos se preguntan ¿y el tiempo? ¿Podrá
Sudáfrica atrapar ese balón o lo verá pasar a las vez que lo acaricia con sus
dedos?
"Los
constructores son quienes mantienen vivo el proyecto del Mundial de 2010".
Estas son las palabras de Danny Jordaan, quien está a cargo del comité
organizador del evento. Sin embargo, el mismo Jordaan reflexiona positivamente
acerca de la finalización del proyecto.
Bajo ese
sol sin nubes, protegiendo sus cabezas con pasamontañas con el fin de evitar
una insolación, con su ropa colorida y desgastada, y con caras de reclamo e
incertidumbre, yacen los huelguistas, los constructores de la personalidad
circunscrita en deporte que dejan entrever los sudafricanos. Ellos, los que por
su salario y condición de vida, no podrán asistir a ningún encuentro
futbolístico, son parte fundamental para que los residentes, viajeros y
espectadores, puedan ver lo maravilloso de un balón conducido con sutileza,
desespero, resignación, furia... son ellos los Cosmo
Brown[1]
en un evento de tal magnitud, que sin duda alguna deja un cuantioso monto de
dinero para jugadores, equipos, empresas, ciudades, en fin, para todo quien
recibe algo por un Mundial de Fútbol.
¿Qué
pensarán ellos?
[1] Cosmo Brown, interpretado por Donald O'Connor, en la Película SINGING
IN THE RAIN, es quien ayuda en diferentes ocasiones y de diferentes maneras a
que Don Lockwood, interpretado por Gene Kelly, alcance un tremendo éxito como
actor.
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