Fisicoculturismo: una práctica que “no es para muchos, es para machos” PDF Imprimir E-Mail
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Larnory Andrea Ramírez Gómez / Com. Social UPB / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla

Los estereotipos de belleza adquieren fuerza, ponen en juego tanto la autoestima como la personalidad y pueden lograr que una persona llegue al punto de hacerse daño con tal de encajar dentro de ese paradigma social. En este juego donde están los lindos y perfectos con el papel estelar; los que tienen cara cuadrada, cuerpo alto y músculos trabajados, habitan los poco aceptados, pero muy admirados, fisicoculturistas.

 

 

Un ojo cerrado, un dedo estirando desde un extremo ese párpado, mientras la otra mano en un movimiento delicado termina de aplicar el tono morado de su maquillaje. Parece una mujer del común, una que después de un día laboral quiso liberar el estrés y el cansancio en el gimnasio más antiguo de Medellín. Marleny López a sus 37 años es la actual campeona nacional de fisicoculturismo. Detrás de la blusa rosada transparentosa que lleva se puede ver la silueta de sus musculosos brazos que aumentan su tamaño mientras hace fuerza para sacarle punta al lápiz de ojos café que es el siguiente en su rutina de maquillaje.

 

Toda su vida la ha dedicado al deporte y a la vida sana, pero hace 10 años comenzó con las pesas, las mismas que le permiten viajar a varias ciudades para asistir a diferentes campeonatos de fisicoculturismo. Marleny tiene apariencia de ser una mujer ruda, sus piernas separadas, su espalda ancha y su voz gruesa le quitan la feminidad que sus ojos expresivos con pestañas encrespadas hacen el esfuerzo de darle.

 

Se nota que la gente la respeta, todos en el gimnasio saben quién es, quieren saludarla y le hacen caso cuando corrige con amabilidad a alguien que está haciendo mal un ejercicio.

 

Culto al Cuerpo

 

Las dietas, los gimnasios y los espejos son los mejores amigos cuando se trata de entrar en el mundo de los ‘lindos', los que socialmente no generan rechazo. De ahí que las mujeres siempre busquen la figura tipo ‘Barbie', delgadas y voluptuosas, y los hombres un cuerpo tan definido y grande que ‘Kent' sufriría serias preocupaciones.

 

Hay tanto culto al cuerpo, que el fisicoculturismo ha aumentado la cantidad de practicantes en países donde no es tan admirado y apoyado como Colombia.

 

Jorge Cano es fisicoculturista por pasión y 9 años en ese mundo le han dado experiencias de las que habla con propiedad. Toda la vida fue un apasionado por los héroes: hombres grandes y musculosos que defienden a los débiles. Comenzó a los 16 años, cuando todavía no había terminado el colegio, "en ese tiempo sólo hacía barritas y unos marihuaneros me ayudaban a levantar, así empecé".

 

Cuando terminó el colegio su mamá le pagó la primera mensualidad en un

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gimnasio pero no quiso volver después de ese mes: "el instructor me cogía y me ponía más o menos 30 ejercicios diarios y fuera de eso trabajo cardiovascular, cuando pasó ese mes me dije, esto no es para muchos, es para machos y no volví".

 

Su aspecto no lo hace ver como una persona cobarde, al contrario, los 103 kilos de peso son  casi evidentes. La manga de su camiseta roja del uniforme de entrenador del gimnasio de la UPB hace tanto esfuerzo por cubrir su brazo que se pueden ver los hilos entretejidos estirándose.

 

La Universidad de Antioquia fue la encargada de darle su diploma de Educador Físico y de abrirle los ojos ante un mundo de cuerpos soñados, allá conoció el fisicoculturismo, entendió todo en lo que consistía un entrenamiento y a partir de ahí nació su relación con esta práctica.

 

Fisicoculturismo en Medellín

 

El fisicoculturismo llegó a Medellín en los años 50, el primer gimnasio que se creó en la ciudad fue El Universal. Don Francisco Ramírez dueño del gimnasio recuerda con dificultad a sus casi 90 años todo lo que  tuvo que hacer para realizar su sueño. Estuvo en Estados Unidos cerca de 2 meses, allá se enamoró de las pesas y los cuerpos grandes y fornidos, buscó la forma de traer todo lo que había visto y aprendido a Medellín. Consiguió máquinas y un local donde pudo unir todo, quedaba al frente de La Alpujarra. El tiempo transcurría para Don Francisco y con éste y "a punta de dedicación, empeño, papa y yuca",  sus músculos crecían.

 

Cuando consideró que ya estaba listo para presentarse a una competencia se dio cuenta que nadie iba a patrocinar su viaje a Estados Unidos para participar en algún concurso, entonces decidió mandar fotos y esperar a ver qué puerta se le abría. Mientras tanto asistió al concurso de fisicoculturismo más grande e importante de Colombia, que en este momento es organizado por su hijo Renzo Ramírez. Superando grandes rivales, Don Francisco se coronó como Señor Colombia en 1959, su triunfo más grande.

 

A los casi 90 años ya son muchas las cosas que se le olvidaron a su memoria pero no a su cuerpo, mide 1.80 metros y todavía tiene la marca de toda una vida de ejercicio. La espalda ancha y los brazos grandes, no musculosos, sólo grandes; el tamaño de las palmas de las manos y de los dedos es desproporcionado; la uña de cada dedo mide más o menos 2 centímetros de ancho.

 

La imponencia sí quedó atrás con los años, pero no el respeto, en su gimnasio todos saben quien es, es su segundo hogar, algunas veces habla con los usuarios con un tono tan suave que inevitablemente hace que pregunten "¿qué?, ¿cómo?"

 

 

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Al gimnasio Universal ubicado ahora en la avenida La Playa del Centro de Medellín ya se le notan los años: las máquinas son antiguas, en vez de cables recubiertos que son los que sostienen una polea moderna,  las del Universal tienen cadenas parecidas a las de las bicicletas que hay que mantenerlas engrasadas para que no se frene en cualquier momento y cause un accidente. No tiene nada que ver con gimnasios como el Forma que tiene televisores en frente de las bicicletas y elípticas con un control en cada máquina para decidir qué ver y a qué volumen,  o como el Body Tech que los tiene incorporados a la máquina y cada quien ve lo que desea sin tener ni siquiera que levantar la cabeza.

 

Aún así el Universal no se queda corto de gente, aunque todavía utilicen ficho y cuaderno para controlar el ingreso: no ha llegado ni un computador ni el lector de huella digital tan común ahora en muchos gimnasios; hay mucha gente que lo prefiere, ya sea por lealtad, trayectoria, comodidad o economía, hasta los campeones en fitness y fisicoculturismo de Medellín optan por él como la mejor opción, "la experiencia y la calidad no se improvisan", comenta Renzo. Y todos quienes ahora son los dueños de los grandes gimnasios de la ciudad: el Forma, el Uros, entre otros, pasaron alguna vez por  las manos de la familia Ramírez.

 

De 2.000 a 4.500

 

La comida es el combustible de cualquier ser vivo y es la base fundamental en la rutina de un deportista, más si tiene como objetivo aumentar en masa muscular y peso como un fisicoculturista.

 

Marleny es una mujer muy activa, va 6 veces por semana al gimnasio y entre el trabajo, el entrenamiento y su familia busca el equilibrio entre el gasto de energía y las calorías que consume. Por eso su dieta está basada en proteínas derivadas de animales, carbohidratos complejos (almidones y harinas), frutas y verduras, porque "más que comer es alimentarse, todo debe ser súper sano y en lo posible bajo en grasas y en dulces". Ella apoya la teoría de don Francisco Ramírez "la alimentación debe estar compuesta de arroz, plátano, yuca, papa..."

 

 

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Mientras el cuerpo de una persona normal, con actividad física moderada consume alrededor de 2.000 calorías diarias o menos, un fisicoculturista debe ingerir entre 4.000 y 4.500 para mantener un balance entre lo que come y lo que gasta para no consumirse la masa muscular que ya aumentó. El problema es que las calorías hay que buscarlas en todos los alimentos, menos en las grasas que son las que más contienen.

 

Las grasas, comenta Jorge, no aportan ningún valor nutricional, "hay que ser honestos, las grasas hay que sacarlas del cuerpo", por eso su dieta normal incluye más que otras cosas proteínas y todo lo que se come es "o al vapor o en aceite de canola. Los huevos me los como en leche o en agua...cero grasas, los carbohidratos son de tenerles cuidado."

 

El tabú de los deportistas

 

Ningún deportista desearía que se revelara que ha consumido alguna droga anabólica. Mucha gente ve como drogadictos a quienes consumen estos productos, pero hay tantas variedades que es imposible clasificarlos.

 

La mayoría de los anabólicos son para aumentar el rendimiento dentro de una competencia, para poderle exigir al cuerpo más de lo que naturalmente puede dar. En una de las tantas ramas están los esteroides anabólicos, los que en el dicho común son los consumidos por hombres en su mayoría que quieren aumentar el tamaño de sus músculos.

 

Detrás de esta práctica están los mayores tabúes de la sociedad y el más reconocido es que el miembro reproductor reduce su tamaño. Hasta cierto punto es cierto, los esteroides son hechos a base de testosterona, algunas animales y otras humanas, es la hormona sexual masculina y es producida por los testículos. Cuando el cuerpo se da cuenta que está entrando por un lado diferente y que los niveles de testosterona están altos, entonces deja de producirla, afectando así el tamaño del testículo, pero esta es una de las consecuencias reversibles.

 

Los esteroides anabólicos fueron desarrollados a finales de 1930 principalmente para tratar el Hipogonadismo, una condición en la cual los testículos no producen suficiente testosterona para garantizar un crecimiento, desarrollo y función sexual normal de la persona. Precisamente a finales de 1930 los científicos también descubrieron que estos esteroides facilitaban el crecimiento de músculos en los animales de laboratorio, lo cual llevó al uso de estas sustancias por parte de fisicoculturistas y levantadores de pesas y después por atletas de otras especialidades.

 

El abuso de los esteroides anabólicos puede causar consecuencias que van desde acné y caída del pelo, hasta sufrir de ataques al corazón y cáncer de hígado.

 

 

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Los esteroides detienen el crecimiento normal de una persona por los niveles altos de testosterona y hacen que quede con una estatura más baja de lo que genéticamente estaba dispuesto a crecer. Pueden transmitir enfermedades por su facturación clandestina y por inyectarlos con agujas contaminadas. Unos se toman oralmente, otros se inyectan intramuscularmente y otros vienen en forma de cremas o gel.

 

Las dosis de las personas que abusan de estas sustancias, toman entre 10 y 100 veces más que las dosis tomadas en condiciones normales.

 

En el fisicoculturismo los esteroides no son tan mal vistos, se sabe que un cuerpo de manera natural no puede alcanzar medidas en algunos casos tan desproporcionadas. Aún así, ni Jorge ni Marleny aceptan haberlos usado. Jorge tiene problemas del corazón, se le desarrolló mucho por la actividad cardiovascular y es muy propenso a sufrir ataques cardiacos; y Aunque a Marleny la voz grave podría delatarla, prefiere hablar generalidades del tema, no aceptarlo ni rechazarlo, simplemente dice "vos a todo el mundo no le podés preguntar eso".

 

Un ser humano normal

 

En Colombia es muy poco probable que una persona con poder de adquisición moderado se dedique sólo al fisicoculturismo, con todo lo que gasta en comida, suplementos y gimnasio no tendría con qué sostenerse; por eso gente como Marleny y Jorge tienen trabajos comunes que les sirven para darse la vida que eligieron vivir.

 

Marleny estudió Tecnología Química en la Universidad de Antioquia, y hace nueve años trabaja en una empresa  de textiles. Su día comienza a las 4:00 de la mañana cuando se levanta para entrar a trabajar a las 6:00; a las 3:00 de la tarde termina su turno y se va rumbo al gimnasio Universal a cumplir con sus 2 horas y 15 minutos de rutina diaria. A las 6:00 de la tarde se va a su casa con la intención de pasar tiempo con su hijo, un joven de 18 años que "no le tiene ni cinco de amor al deporte".

 

Jorge comienza el día a las 4:00 de la mañana, cuando se levanta para ir a montar bicicleta antes de entrar a su trabajo de profesor de educación física a las 6:00. A la 1:00 de la tarde llega de nuevo a su casa y descansa para irse al gimnasio, entrena entre 50 minutos y 1 hora diaria. A las 5:00 de la tarde está listo para recibir su turno como instructor del Gimnasio UPB, donde da clases de spinning y tonificación. Allá aprovecha para hacer trabajo cardiovascular o el ejercicio que le hubiera quedado faltando.

 

Hay que saber quién es el más grande

 

Es un comportamiento propio de la naturaleza humana querer saber quién es mejor o peor  y entre los practicantes del fisicoculturismo son más obvias las ganas de verse "mejor" que su rival.

 

El pasado 17 de mayo se realizó el Primer Campeonato Departamental de Fisicoculturismo y Fitness en La Ceja, Antioquia. Cerca de 30 participantes entre hombres y mujeres se hicieron presentes para mostrar ante un jurado sus grandes y definidos músculos. En este caso Marleny López con su trayectoria y experiencia como campeona nacional, estaba presente, no como concursante, sino como miembro del jurado del certamen.

 

Se tienen en cuenta muchos parámetros para elegir al mejor, entre los básicos están que "el concursante debe estar depilado totalmente, debe estar bien bronceado y aceitado en el momento de su salida al escenario y debe tener la pantaloneta de un solo color" afirma Renzo Ramírez, organizador de varios de los eventos de fisicoculturismo en Colombia.

 

La forma de calificar un fisicoculturista se supone que está estandarizada, aunque hasta Jorge Cano, campeón en el concurso Señor Oriente, duda de los calificadores. Se deben tener en cuenta básicamente 4 aspectos: la musculación, volumen y tamaño del músculo; la definición, que ese músculo esté marcado; las poses, cómo muestran lo que tienen; y simetría de cada músculo con el resto del cuerpo. A partir de esto, los jurados califican a los concursantes que están divididos en categorías clasificadas por peso, entonces básicamente están la categoría Novatos, que son los que nunca antes habían participado en un evento de este tipo; la categoría Media, que son concursantes que pesan hasta 75 kilos; y la Alta donde están los que pesan  de 75 kilos en adelante. Para eventos con más convocatoria se extienden las categorías a baja, súper baja, súper ligera, media, alta y súper alta.

 

En Colombia los premios por concursar en competencias de fisicoculturismo, según Jorge, no valen la pena. "Los premios muchas veces, son 2 millones de pesos repartidos en los tres primeros puestos, mientras que uno en la preparación se puede gastar fácilmente 1 millón de pesos mensuales en comida, suplementos y gimnasio"; mientras que en Estados Unidos un fisicoculturista se puede consumir entre 4 y 5 millones mensuales, la diferencia es que ellos sí encuentran patrocinio, "allá sí vale la pena dedicarse a entrenar solamente, uno allá podría vivir de eso, aquí sólo lo podemos tomar como ‘hobbie'".

 

Los jurados para las competencias son personas con mucha experiencia en el tema, pero Renzo hace el esfuerzo porque todos sean de gimnasios diferentes para que no haya ‘rosca' con ningún participante.

 

Marleny terminó a las 7:00 de la noche su labor como jurado y me acerqué para hacerle más preguntas, cuando acabé me dijo "veo que estás bastante interesada en este tema, si querés ya mismo te puedo presentar a alguien para que sea tu preparador".



 
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