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La memoria no se borra - Eternamente en octavo grado 


Por: José Andrés Restrepo Quintero - Licenciado en Filosofía y Letras (UPB). Actualmente Docente interno de la Escuela de Teología, Filosofía y
Humanidades de la Universidad Pontificia Bolivariana.

 

Los académicos están convencidos                                                              

 duende

De que uno no se encuentra en condiciones de articular

Ideas inconexas. Sugieren, como voceros gramaticales,

Que todo concepto (en cuanto concepto) debe tener un término prefijado,

Sea semántica (semiológicamente)

O apriorísticamente

Hablando a modo de exégesis estructurada

(¿Se entiende...?).

Pero yo pregunto: ¿alguien por aquí (aunque estoy solo)

Se ha tropezado con algún a priori?

Kant, un filósofo alemán, decía que estaban por todas partes.

El tipo los encontraba hasta en la sopa.

Y esa patología llegó al caso extremo de contagiar a otros filósofos

Como Hegel... desatando una epidemia por toda Europa.

Sin embargo, yo pregunto:

¿De dónde proviene el a priori? ¿Cuál es su geografía nativa?

¿Cómo se contagia y quién fue su primer portador?

¿Cómo puede erradicarse o prevenirse? ¿Existe alguna vacuna?

Pues, según tengo entendido, el a priori se podría clasificar

Como una enfermedad venérea. Corroe, retrae y deprime al individuo

Como lo haría la sífilis cuando llega al cerebro.

Basta con ver al pobre teórico que se ve forzado a encerrarse en un cuartucho

Y escribir sus meditaciones metafísicas (tal como lo hizo Descartes)

Durante un largo período de cuarentena.

Y la verdad yo no quisiera tener que vérmelas con semejante enfermedad.

Prefiero salir un rato, recibir algo de sol por la mañana,

Tomarme una gaseosa y hablar mierda con mis amigos.

El a priori es algo tan nocivo como una pepa de aguacate atascada en la garganta.

Estriñe. Coarta la respiración. Es deprimente. Además aburrido.

Pero, según los teóricos, el a priori es necesario

Porque sin ellos los fundamentos carecen de condiciones fácticas conceptuales.

Y eso tampoco tiene sentido, ya sea porque lo fáctico está replanteado

O porque estos términos son simplemente arbitrarios.

Por eso no vale la pena tratar de comprenderlos.

Uno tiene que ser consecuente.

Aceptar que es difícil pensar en asuntos trascendentales

Cuando la cabeza está clavada en una pared

O cuando uno amanece entrepiernado con una nena.

¿De qué sirve el a priori? Es tan inútil como un gorgojo en un riel.

Así que estos temas mejor los pasamos de largo.

Si no los ignoramos ahora alguien más va a fastidiar con ellos.

Y yo ya estoy agotado.

La cabeza me pesa, siento hambre, necesito un cigarrillo,

El sudor de mi almohada se impregna en mi cara

Y no he vuelto a tener una erección que valga la pena satisfacer.

Estoy deprimido.

No puedo concebir un equilibrio convincente entre mi hastío,

Mis pensamientos profundos y mis necesidades realmente importantes.

¿Fundamentos? ¿Soportes teóricos? ¿Principios a priori?

¡Qué mierda!

Mejor me pregunto: ¿no es mejor tener un pollo entero aderezado en la mesa que un tratado sobre las fundamentaciones cognitivas del pensamiento epistemológico?

Es decir: quisiera que alguien me respondiera sin mayores argumentos.

                                                                                                                                         

 


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